¿Cómo Watergate cambió el periodismo moderno?
En la madrugada del 17 de junio de 1972, cinco hombres fueron arrestados en las oficinas del Comité Nacional Demócrata en el edificio Watergate, en Washington D.C. Lo que parecía un robo común se transformó en uno de los escándalos políticos más significativos de la historia contemporánea. Aunque la noticia pasó desapercibida inicialmente, la Casa Blanca mostró preocupación inmediata, ya que los detenidos eran agentes vinculados al entorno del presidente Richard Nixon. Estos hombres formaban parte de un grupo clandestino conocido como "los fontaneros", cuya misión era evitar filtraciones de información y realizar espionaje político contra adversarios demócratas. La investigación se inició cuando el reportero Bob Woodward asistió a la audiencia preliminar de los detenidos y descubrió que uno de ellos, James W. McCord Jr., era un exagente de la CIA. Junto a su colega Carl Bernstein, ambos periodistas de The Washington Post, comenzaron a destapar una estructura de espionaje financiada con fondos de campaña. A pesar de las presiones políticas, el medio continuó investigando, revelando que la Casa Blanca estaba involucrada en escuchas ilegales y maniobras para encubrir sus operaciones. El caso Watergate redefinió el papel de los medios en la democracia, demostrando que el periodismo podía actuar como un mecanismo de fiscalización pública. Este escándalo inspiró a generaciones de periodistas y sentó las bases del periodismo de investigación moderno.