¿A qué nos comprometieron?
La ética de la veracidad se encuentra en entredicho en la cancillería dominicana tras el reciente cuestionamiento sobre un memorando firmado con Estados Unidos para recibir deportados. El canciller Roberto Álvarez intentó justificar el acuerdo, pero su discurso fue percibido como evasivo y opaco, en contraste con sus promesas anteriores de mayor transparencia y fiscalización de los actos de gobierno. En 2019, Álvarez había exigido claridad sobre los acuerdos con gobiernos extranjeros, pero ahora se enfrenta a críticas por no cumplir con esos principios. El memorando ha generado preocupación sobre la soberanía nacional, especialmente en relación con el Acuerdo Nacional de Terceros Países, que el presidente Abinader ya había rechazado por implicar estancias prolongadas para los deportados. Álvarez mencionó a varios países como Costa Rica y Ecuador como ejemplos de acuerdos similares, pero estos han suscrito el Acuerdo de Terceros Países Seguros, que permite a los deportados buscar asilo en el país receptor. Esto pone en duda la validez de su comparación y la naturaleza del compromiso adquirido por la República Dominicana. La falta de claridad en el manejo de este acuerdo ha suscitado desconfianza en la población, que se pregunta sobre las verdaderas implicaciones de este memorando y la transparencia que debería acompañar a tales decisiones.