Fernando Valadez en Puerto Plata
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Fernando Valadez en Puerto Plata

Hace varios años guardo una foto invaluable de mi madre, doña Ena, tomando un sorbo de su bebida, y mi hermana Mildred, con un elegante vestido negro, disfrutando de la actuación del gran artista mexicano Fernando Valadez en mi pueblo natal, Puerto Plata. Esta imagen, cargada de nostalgia, me impulsó a investigar su origen. Necesitaba precisar la fecha y el lugar exacto de esa presentación. Esta semana, gracias a la generosidad de Arisleyda Beard, Ramiro Francisco y, especialmente, Guillermo Aybar, quien me suministró datos clave para documentar el hecho, lo logré.  Intenté contactar a William Silverio, otro compueblano apasionado por la documentación histórica, pero no fue posible. Según Guillermo Aybar, quien tenía apenas 12 años entonces y ayudó cargando los instrumentos de Valadez, el concierto ocurrió en marzo de 1965, un mes antes de la Revolución de Abril.  Esa contienda “le cogió” al artista en la Capital, Santo Domingo, complicando su partida. Aybar no recuerda con precisión si el debut fue en el Teatro Rex o en el restaurante Meison (luego El Maguá y después El Parco), contiguo al teatro.  Sin embargo, analizando la foto, donde mi madre y hermana toman tragos, descarto el teatro, en vista de que allí no se permitían bebidas durante las funciones. Quizás por ser la menor, “el nidal” de la familia, acompañaba a mis padres a campos y pueblos, frecuentando restaurantes donde, además de exquisita comida, resonaba música.  Se echaba cinco centavos a las velloneras y se elegían las canciones para escuchar o bailar. Esta foto, guardada con esmero, reaviva esos recuerdos y refuerza mi labor de 58 años: investigar, recopilar, documentar y la curaduría. Mi interés trasciende lo personal, ya que mis sobrinos Niurka, Carlos Miguel y Edward, junto a sus hijos, deben conocer esta anécdota. Que su madre y abuela disfrutaron de un ícono como Fernando Valadez, cuya voz aún vibra en los corazones de quienes lo vivieron, es un tesoro vivo.  Recordar, como me ocurrió al redescubrir esta foto, nos conecta con raíces profundas. La guardo con celo, porque con ella revivo las andanzas que se daban en mi familia.

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