Teatro inclusivo en RD: un aporte al desarrollo que requiere apoyo y voluntad
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Teatro inclusivo en RD: un aporte al desarrollo que requiere apoyo y voluntad

Disfrutar de una obra teatral para muchas personas es algo normal, ya que el mundo le brinda todas las posibilidades para ello. Sólo tienen que elegir cuál les gusta, el lugar y el horario.  Sin embargo, para personas con discapacidad visual o auditiva esto se convierte en un lujo, puesto que el arte escénico en este país no está creado para ellos. “Hay otra comunidad que no está teniendo acceso a las artes y yo siempre he creído que las artes, aparte de entretener y educar, también sanan”, dice el productor Ismael Almonte refiriéndose precisamente a ese público olvidado y que también ansía ser tomado en cuenta en lo que él denomina “teatro inclusivo”. Con este concepto, Almonte hace referencia a que las personas con discapacidad puedan disfrutar de una obra sin que su condición sea una limitante, hazaña que hizo posible para personas con discapacidad auditiva con la presentación de su obra “Finlandia”, en 2024. “El primer acercamiento es la traducción porque ellos nunca han visto una obra de teatro. Así gente con discapacidad auditiva, por primera vez en su vida fue al Teatro Nacional, por primera vez en su vida vio una obra de teatro que fue pensada para ellos. No estaban leyendo los labios, estaban entendiendo en su ‘idioma’ y eso de verdad debería ser replicado y concienciado”, explica el productor. La dinámica para la presentación enmarcada en el concepto de teatro inclusivo, era que dos intérpretes a los lados del escenario iban traduciendo en lengua de señas los diálogos de los personajes.  La hazaña se repitió nuevamente con la obra ‘Los amigos de ellos dos’, con las actuaciones de Hony Estrella y Vicente Santos. A pesar de estar dando grandes avances con esta innovadora propuesta en el país, Almonte revela que el apoyo a esta iniciativa no ha sido suficiente y, que aunque se ha acercado a distintas instituciones, éstas no han abrazado la causa por el propósito que se persigue, sino muchas veces por el elenco o por quienes están detrás de la producción. “Yo no quiero que tú me apoyes por quién soy, sino porque entiendo que lo que estoy ofreciendo o estoy presentando está provocando un impacto social y cultural. Eso debería ser más que suficiente. Da igual quién esté actuando en la obra o quién esté dirigiendo. Esto debería ser lo que lo que capte la atención del gobierno”, explica Almonte. El productor tiene claro que “hacer teatro cuesta dinero”, sobre todo, cuando se quiere incursionar en la inclusión. Muestra de ello son los costes que llevaron estas dos obras. “Finlandia” conllevó un presupuesto de aproximadamente tres millones, y estuvo bajo la dirección del francés Pascal Rambert. “Los amigos de ellos dos” tuvo un costo de dos millones 600 mil pesos. Pese a los desafíos, Almonte sostiene: “Hacer teatro inclusivo no es difícil, sólo requiere voluntad” y sueña con un teatro accesible para todos, incluso donde las personas con discapacidad puedan ser actores en las obras, por lo menos en este país, porque está claro que en otras partes del mundo, esto ya es una realidad. “Nosotros tenemos o conocemos a alguien que es sordo o ciego, eso (teatro inclusivo) debería ser lo más normal nosotros verlo en las artes, no debería ser una sorpresa y eso hay que provocarlo con pequeños pasos, por ejemplo, en mi caso como productor de teatro, estoy aportando con la traducción simultánea en lengua de señas”, manifiesta Almonte. La idea de embarcase en el teatro inclusivo, según narra, nace porque sentía que tenía algo pendiente. “Me surgió esa pregunta, ¿Cómo se puede lograr eso?”, afirma.  Luego de ponerse en contacto con amigos, la idea cobró forma. Aunque admite que al principio muchos de los que estaban en el proyecto, ni siquiera él, entendía como se lograría, ya que era más fácil decirlo que hacerlo. Con la obra ‘Los amigos de ellos dos’, favorecieron con la entrada al teatro, a más de 80 personas sordas, quienes a juicio del productor, hace mucho tiempo están haciendo fila para que se les tomen en cuenta. “Yo no busco con esto ser la excepción, quiero que sea la norma. Que más personas y más productores se puedan unir a esto que no es difícil de lograr, solamente necesita voluntad”, puntualiza el productor quien agrega que posiblemente de ahora en adelante todas sus obras tengan traducción simultánea en lengua de señas. “Yo quiero que mi teatro llegue a todas las comunidades, que no haya excepción, y mi sueño en lo adelante es que las personas con discapacidad visual, puedan disfrutar del teatro y hay formas para que eso pase”, expresa.

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