El discurso de la guerra
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El discurso de la guerra

Ya sea que lo veas desde la perspectiva de Estados Unidos o desde la República Dominicana, de pronto hemos pasado de la atención a los discursos de rendición de cuentas a la preocupación por una nueva guerra, la iniciada por la administración Trump, contra el régimen de Irán. Allá, como aquí, hay motivos de sobra para preocuparse. Es que apenas el 27 de febrero, en un discurso de más de 2 horas, el presidente Abinader nos presentaba su mejor versión de la realidad dominicana, las realizaciones de su gobierno, los avances que vamos teniendo y las perspectivas de crecimiento para este año. Ese mismo día la guerra política local, como es natural, nos traía las respuestas de la oposición, el expresidente Leonel Fernández calificada el discurso de ciencia ficción, en términos similares lo hacía Francisco Javier García y el PLD, en palabras de su secretario general Johnny Pujols, lo calificó de desconectado de la realidad. Llega el fin de semana y misiles y cohetes comienzan a caer sobre Teheran y otras ciudades de Irán, replicados momentos después por los ataques de ese país, contra Israel, Arabia, Dubaiq, etc. Siendo la guerra tan lejos,0 parecería un problema de otros, no lo es, ya el petróleo comienza a subir de precios y si el conflicto se prolonga, es claro que impactará negativamente las expectativas de crecimiento de nuestra economía, situadas por el presidente Abinader en 4.5 por ciento, luego del anémico 2.1% del 2025, el incremento del precio del oro solo compensa una parte del choque externo que puede representar la guerra. En Estados Unidos, el presidente Trump venía de presentar, en el tradicional discurso del Estado de la Unión, su mejor versión de los los logros de su administración, en momentos en que las encuestas señalan un bajisimo nivel de aprobación y con la mira puesta en las elecciones de medio término, hay quien piense que el ataque a Irán busca recuperar el entusiasmo perdido en su base electoral, algo que no parece estar logrando, a juzgar por las primeras encuestas que indican que entre un 51 y 59% de los estadounidenses reprueban la guerra. Nada más y nada menos que Dwight D. Eisenhower, que alcanza la presidencia gracias a la imagen lograda en el campo de batalla, dijo en alguna ocasión que: “Odio la guerra, ya que sólo un soldado que la ha vivido, es el único que ha visto su brutalidad, su inutilidad, su estupidez”. La intención de esta guerra, según se ha dicho, es impedir que Irán, alcance su objetivo de tener bombas nucleares y deponer el régimen islámico. Los ayatolas, desde Jomeini hasta Jamenei, encabezan una tiranía islámica, cruenta y negadora de las libertades básicas, del pueblo, de sus opositores y de las mujeres, que sustituyó la tiranía del shah, Mohammad Reza Pahleví. Que entre dictaduras te veas, podría decirse. Lo peor del caso es que analistas del mundo entero, señalan que no parece haber un plan claro para el día después, quitado el dictador, ¿cómo se regresa a la vía democrática? Ahí están los casos de Irak, Libia y Siria, aún es temprano para mencionar a Venezuela, hasta ver que pasa, lugares en donde quitar el régimen solo ha servido para que reine el caos. Mientras tanto, después de los discursos, tenemos una nueva preocupación, la guerra y el impacto nocivo que puede provocar en nuestra economía y en el mundo. Cosas veredes.

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