Desastre en Gaspar Hernández
Hizo lo correcto el presidente Luis Abinader al acudir a Gaspar Hernández para ver personalmente parte del desastre provocado por las lluvias recientes en esa región. En su contacto con algunos afectados, el gobernante escuchó testimonios angustiantes de una población que sufre estragos por crecidas de ríos y cañadas. Casas arrasadas, otras afectadas por la inundación, calles llenas de lodo y escombros, pérdidas cuantiosas del comercio y otras propiedades. Tras comprobar la magnitud de la calamidad, Abinader dispuso un conjunto de acciones puntuales para ayudar a esa comunidad a recuperar parte de las pérdidas. Las malas experiencias de situaciones similares en el pasado nos motivan a pedirle al mandatario que exija cumplimiento estricto de sus instrucciones. No es aceptable que funcionarios volteen en el terreno las decisiones del Presidente para desviar la ayuda y desamparar a los verdaderos afectados para favorecer a allegados. Tampoco los funcionarios que tienen la obligación de habilitar el tránsito en calles y ríos pueden quedarse en el “gerenteo burocrático”, sino poner el pecho al trabajo de inmediato. Los servicios sanitarios deben reforzarse con asistencia y medidas preventivas para evitar brotes de enfermedades epidémicas. Las lluvias extraordinarias en puntos específicos del país no se pueden evitar, pero enfrentar los daños que provocan, deben tener una respuesta oficial inmediata y eficaz. Confiamos en que esta vez conjurar los daños y asistir a las personas afectadas, sea un ejemplo del buen gobernar.