El ocaso de la agronomía
Durante la década de los años 80s era un gran orgullo estudiar y luego ejercer como agrónomo en el país, en esos años tuve el honor de estudiar esta carrera en el Instituto Superior de Agricultura (ISA), en Santiago, en esa etapa la nación dependía, principalmente de la agricultura, ya que todavía el turismo no representaba la principal actividad económica, éramos descrito como un país “eminentemente agrícola”. Sin embargo, eso ha cambiado, los agrónomos en la actualidad están devaluados, muchas universidades ya no imparten la carrera y las condiciones laborales de estas profesiones son de las más deprimentes en términos de remuneración y de facilidades para elevar su nivel técnico y su calidad de vida. La falta de apoyo para la actualización y capacitación de estos técnicos, hace que el campo dominicano no haya mejorado a los niveles esperados para estos tiempos y parece que, desde la óptica oficial, no se entiende el aporte de los agrónomos a nuestra seguridad agro-alimentaria. La situación del campo dominicano es tan precaria que hace unos días en un encuentro de agrónomos que realizamos en San Juan, uno de los compañeros, dijo a modo de reto “digan un solo rubro agrícola de consumo local, que en la actualidad sea rentable” y honestamente, nadie se aventuró a mencionar uno, el consenso fue que la agricultura se encuentra en una etapa decadente y de regresión. Solo el café y el cacao por ser productos de exportación, son rentables. Los agrónomos en su función, ayudan a los productores a planificar y programar sus siembras, tomando en cuenta las vedas y los periodos de lluvias, ayudan a controlar oportuna y eficazmente plagas y enfermedades de los cultivos seleccionando las dosis apropiadas y el tipo de pesticida y fertilizante más adecuado, le apoyan en la selección para siembras de las variedades de mayor adaptabilidad y productividad, según sea la zona y el clima, porque la agricultura ya no es empírica, es ciencia pura, y sin apoyo técnico, se convierte en una actividad mucho más riesgosa de lo normal. Otro de los grandes problemas del sector es que, la falta de técnicos en más de 600 áreas agrícolas del país, por haber sido cancelados o sustituidos por “compañeritos” que no son agrónomos, dificulta aún más la transmisión tecnológica que necesita el campo. En un diagnóstico preliminar que se hiciera recientemente y solo para poner un ejemplo, en una zona tan importante como San José de Ocoa, en la actualidad hay 56 áreas agrícolas que no tienen técnicos asignados, mientras que, según denuncias de la Asociación Nacional de Profesionales Agropecuarios- ANPA, existen unas 70 profesionales agropecuarias, trabajando como domésticas, por no lograr ser nombradas en el sector. Otra realidad es que los agrónomos han envejecido en la pobreza, sin el debido respeto estatal, son profesionales con dificultad para capacitarse o actualizarse y para acceder a nuevas tecnologías y transmitirlas a los agricultores de estos tiempos, necesitan entrenamientos, en el uso de drones para la agricultura, sobre agricultura de precisión o en riego tecnificado, para solo mencionar algunos temas. Actualmente, los agrónomos están en extinción, la falta de incentivos y los bajos salarios hacen que esta carrera no resulte interesante para los jóvenes, de continuar así, pronto el país tendrá que importar agrónomos de Centro y Sur América, porque con el descuido a nivel local no habrá. La edad promedio de los agrónomos actualmente, supera los 55 años y, el gobierno desde hace años promete un decreto pensionando una gran cantidad de ellos, pero ese decreto nunca llega. Los agrónomos juegan un papel fundamental en la producción de alimentos y en el desarrollo del sector agropecuario y merecen un mejor trato, no bombazos como sucedió en su última protesta, han sido olvidados, son los profesionales con más bajos salarios y con peores condiciones laborales, y han sido olvidados, están fuera de la prioridad gubernamental. El reto es mejorar las condiciones de estos profesionales e incentivar a los jóvenes a estudiar esta carrera, porque sin una producción agrícola tecnificada y los agrónomos ayudando para a que se haga eficientemente, la alimentación del país está en riesgo, hemos jugado y priorizado con la importación de alimentos y esta no es la meta, lo es producir abundantemente, y para lograrlo los agrónomos son los mejores aliados de nuestros agricultores, porque la agronomía alimenta el mundo.