El Caribe, frontera imperial
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El Caribe, frontera imperial

Recientemente, mientras hojeaba uno de los diarios dominicanos de circulación nacional, me topé con un llamativo titular: “Haití destina US$542 millones para reforzar la frontera con RD”. Se trata de un acuerdo comercial con las empresas Evergreen Trading System Limited y Alex Stewart International, cuyo objetivo es “fortalecer el control fronterizo, optimizar ingresos fiscales y aduaneros, y combatir la delincuencia transnacional, el fraude y el contrabando”. El acuerdo contempla vigilancia satelital, drones, escáneres, helicópteros y escáneres móviles para carga y contenedores en los muelles de Puerto Príncipe, Cabo Haitiano y Saint-Louis-du-Sud, así como en los pasos de Malpasse, Belladere y Ouanaminthe. . Esa noticia me trajo a la memoria el volumen XIII de las Obras Completas de Juan Bosch, clasificado como Historia del Caribe. El escritor Pablo Mariñez estuvo a cargo de la preparación y las anotaciones del texto escrito por el expresidente dominicano. Mariñez señala en su nota introductoria lo siguiente: “En los últimos cinco siglos a que hacemos referencia, surge y se desarrolla el sistema económico capitalista, hasta llegar a su etapa imperialista, como la denominó Lenin, desde finales del siglo XIX, el cual irrumpe, a partir de 1898, en el Caribe, tal como habían venido haciendo los diferentes imperios europeos desde finales del siglo XV y principios del XVI; pero también porque en dicho período histórico se inicia en la región el proceso de independencia en América Latina, con el triunfo de la Revolución Haitiana, el 1 de enero de 1804, proceso que un siglo después aún no culmina, pues al menos once países del Caribe continúan bajo dominio colonial de diferentes imperios que se apoderan de estos territorios…”. . Dando un salto histórico en el tiempo, nos situamos a principios del año 2026 y observamos las turbulentas aguas caribeñas que bañan las costas de la República Bolivariana de Venezuela, Haití y la isla de Cuba, insinuando que el viejo mar no solo arrastra tormentas tropicales expresadas en ciclones, sino que también es asiento de modernas y potentes flotas navales, portaaviones y modernos sistemas electrónicos militares que apoyan la revivida tesis selvática de “el poder de la fuerza”. . Probablemente inspirados en los principios de la Revolución francesa de la última década del siglo XVIII, Toussaint Louverture, Ramón Emeterio Betances, José Martí, Eugenio María de Hostos, Juan Bosch y toda una pléyade de soñadores independentistas aún duermen un prolongado sueño encantado a la espera de que los pueblos antillanos consigan entonar un coro de voces que despierte el alma antillana del siglo XXI. Pasan unos períodos históricos y vienen otros, siendo justo recordar el mito de la caja de Pandora. Muchos males siguen esparciéndose por la tierra, los cielos y las aguas caribeñas, pero aún nos queda en el fondo del cofre develado la esperanza que no muere. . Siempre habrá un mañana para quien espera. Como decía Manuel Antonio Rodríguez, alias Rodriguito: “La vida no se detiene, prosigue su agitado curso”.

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