El Bola y José del Tomate traen a Santo Domingo el flamenco en su estado más puro
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El Bola y José del Tomate traen a Santo Domingo el flamenco en su estado más puro

El cantaor y el guitarrista, herederos de dos grandes linajes de esta expresión artística, presentarán un espectáculo íntimo donde tradición y juventud dialogan sin artificios

El flamenco, en su forma más esencial y conmovedora, llega mañana miércoles a la Sala Máximo Avilés Blonda del Palacio de Bellas Artes con un concierto que reunirá a dos de sus exponentes más auténticos.

¿Qué veremos? Un encuentro generacional que confirma la vigencia y capacidad del flamenco de emocionar, sin importar fronteras ni tiempos.

Porque cuando el cantaor Ismael de la Rosa y el guitarrista José Fernández, comparten escenario, el cante y la guitarra dejan de ser acompañamiento mutuo para convertirse en un diálogo íntimo que respira tradición y presente.

Juntos ofrecerán un espectáculo que recorrerá los palos del flamenco con hondura, templanza y emoción, sin artificios ni concesiones, sostenido por el conocimiento profundo y la transmisión familiar.

Esta conexión es la que el público dominicano tendrá oportunidad de presenciar en una noche que promete ser una celebración de la esencia flamenca, con boletas gratuitas disponibles en el Centro Cultural de España y la Embajada de ese país.

Importante mencionar que a El Bola y José del Tomate se sumará el bailaor Antonio Amaya, Petete, completando un formato donde el cante, la guitarra y el cuerpo construyen un lenguaje común.

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Conexión generacional

La complicidad artística entre ambos no es fruto del azar, sino de un proceso natural. Tras coincidir en distintos escenarios y proyectos, el paso hacia una propuesta conjunta surgió de forma orgánica.

“Después de hacer varias galas juntos vimos la buena reacción de la gente y nos sentimos muy cómodos el uno con el otro”, afirma El Bola, subrayando una conexión que trasciende lo musical.

El cante de Ismael nace de una herencia profunda, arraigada en Triana, uno de los territorios simbólicos del flamenco. Cada interpretación es, en cierto modo, un regreso a su tierra.

“Siempre que canto es volver a mi raíz y a mi familia, a mi Triana. Entonces qué mejor que llevar mi raíz en cada palo o en cada cante que ejecute”, explica.

Y presentarse en la República Dominicana, lejos de ese origen, adquiere un significado especial: “Para mí es un regalo poderme subir a un escenario y más aún en esta tierra tan rica en arte y cultura”.

Cuando le preguntamos qué busca provocar en el público dominicano esa noche, su respuesta es directa y sin rodeos: “Intentar acercarles más al flamenco y la tradición”, afirma el cantaor, fiel a una visión donde la emoción y la raíz son el verdadero propósito del escenario.

Una visión del flamenco que no plantea como una resistencia al cambio, sino como un equilibrio consciente entre evolución y respeto: “Todo lo que se haga desde el respeto y el cariño puede convivir con otro género”.

Y es en ese equilibrio que la guitarra de José del Tomate ocupa un lugar esencial. Heredero de una de las grandes sagas del flamenco, su forma de tocar es inseparable de esa historia.

“Se manifiesta en mí de manera natural porque es mi sello”, afirma con serenidad.

Para él, el vínculo con el cantaor es el centro de todo. “La conexión es todo, la admiración hacia el cantaor es muy importante”.

Sentir el flamenco

El repertorio que presentarán es un recorrido emocional por el flamenco, una travesía que no busca demostrar virtuosismo, sino transmitir vivencias.

“Vamos a hacer un recorrido por el flamenco e intentar transmitir nuestra forma de vivir la música. Cada palo que toquemos tendrá su emoción”, explica el guitarrista.

Aunque Ismael y José forman parte de una nueva generación, ambos comparten la convicción de que el flamenco siempre encontrará su camino.

“La guitarra flamenca siempre encuentra y encontrará nuevos puertos donde desembarcar. Nunca perderá su esencia”, sostiene José del Tomate.

Esa certeza nace de la naturaleza misma de este arte, que no depende de tendencias para mantenerse vigente en un momento en que otros géneros dominan la escena musical.

“El flamenco es una música que nunca se perderá por su pureza y su verdad. Se mantiene vigente por sí solo”, añade.

La unión entre ambos representa también un relevo generacional que mira hacia el futuro sin desprenderse de su origen.

En escena, esa dualidad se traduce en una mezcla de tradición, juventud y frescura. “José me aporta mucha flamencura con su toque tradicional y a la misma vez esa frescura. Lo que el público sentirá es una mezcla de tradición, juventud y buen gusto”, asegura El Bola.

Sin embargo, el presente del flamenco no está exento de desafíos. La conversación sobre su evolución y la preservación de su esencia es constante.

Ellos lo viven con conciencia y cautela. “Como un riesgo constante, porque hoy en día se dan muy pocas oportunidades”, reconocen.

Así, cada concierto se convierte en un acto de continuidad y una forma de mantener viva una expresión artística transmitida de generación en generación.

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  • José del Tomate
  • Embajada de España en República Dominicana
  • Centro Cultural de España
  • Periodista, con más de 30 años de experiencia en revistas. Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad de Navarra, España. Actualmente, dirige la sección Revista de Diario Libre en la República Dominicana.

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