Vivir ocultos: máscaras emocionales
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Vivir ocultos: máscaras emocionales

En el campo de la psicología, el concepto de las máscaras emocionales se refiere a las diferentes formas en las que las personas ocultan sus verdaderos sentimientos y emociones detrás de una fachada o máscara. . Estas máscaras pueden ser conscientes o inconscientes y se utilizan como forma de protección o adaptación al entorno social.. El estudio “Enmascarar las emociones: las mascarillas afectan nuestra interpretación de las emociones”, investigación que analiza cómo el uso de máscaras físicas afecta la interpretación de emociones faciales, lo que tiene implicaciones para entender cómo percibimos emociones reales y ocultas. existen diferentes tipos de máscaras emocionales que las personas pueden utilizar para ocultar sus verdaderos sentimientos y emociones. Algunos de los más comunes son:. Máscara de la felicidad. Se utiliza para ocultar sentimientos de tristeza, ansiedad o depresión, detrás de una apariencia de alegría y positividad.. Máscara de la fortaleza. Para ocultar la vulnerabilidad y el miedo detrás de una apariencia de fortaleza y valentía.. Máscara del perfeccionismo. Oculta los sentimientos de inseguridad detrás de una apariencia de perfección y éxito.. Máscara de la indiferencia. Se utiliza para ocultar los sentimientos de tristeza o enfado, detrás de una apariencia de indiferencia y desinterés.. Otras investigaciones igualmente alertan sobre esta patología de la personalidad, tal es el caso del ensayo “El individuo y sus máscaras”, un análisis desde una perspectiva teórica sobre la contraparte entre rostro verdadero y máscara psicológica, que asegura que la identidad humana no es una unidad fija, sino, una construcción dinámica donde el individuo desarrolla distintas “máscaras” para interactuar con el entorno social.. “Estas máscaras no son necesariamente negativas: cumplen una función adaptativa, pero pueden generar conflicto cuando se alejan demasiado del “rostro verdadero o yo auténtico”, recoge el ensayo.. De acuerdo con los expertos en salud mental, los seres humanos son seres laberínticos. . Se esconden en los recovecos de sus caracolas internas y crean capas y capas mentales que, tarde o temprano, hacen costra. Todo eso es resultado de las heridas del ayer y ante las que se buscan barreras defensivas para que nadie intuya lo que está roto. Solo así logran ser más o menos funcionales.. Los traumas, ansiedad y contradicciones existenciales hacen que los individuos asuman numerosos mecanismos de defensa. . Esas empalizadas psicológicas permiten, en última instancia, lograr una especie de homeostasis interna. Es decir, son recursos que, a menudo, inconsciente, la gente se protege de lo que le turba o hace daño, camuflageándose en otras actitudes, respuestas y conductas.. Tipos de personalidades. Fue Sigmund Freud quien describió e introdujo en la teoría psicoanalítica el concepto de mecanismos de defensa. . A lo largo de su vida, él y su hija Anna Freud fueron especificando diferentes tipologías. . Así y según ese marco teórico, todos en algún momento podrían hacer uso de alguna de esas estrategias para reducir el malestar psicológico producido, sobre todo, por la ansiedad.. También es común asentar estos procesos en la infancia, debido a muchas de las inseguridades con las que suele crecerse. . Esto hace que muchas personas terminen cuestionándose a sí mismos con frecuencia, que no saben cómo manejar diferentes desafíos y de ahí la necesidad de desarrollar estrategias defensivas.. Ahora bien, lo más interesante es saber que los mecanismos de defensa hacen que la personalidad varíe. De hecho, un estudio de la Universidad de São Francisco, en Brasil, destaca que a menudo esos recursos pueden provocar desarrollar rasgos y comportamientos algo patológicos.. Una peligrosa máscara: la máscara de la perfección excesiva . Un estudio de la Universidad de Pensilvania señala que el perfeccionismo es la ruina de la felicidad. Son muchos los que se enorgullecen de ser altamente perfeccionistas pensando que, con eso, revelan un rasgo superior de personalidad. Sin embargo, basta rascar un poco y mirar qué hay detrás de esa máscara, para advertir lo que se esconde.. El perfeccionista está atenazado por la ansiedad, por sus inseguridades y, a menudo, por una crianza autoritaria que mermó su autoestima. La necesidad de hacerlo todo bien, de no tolerar fallos o errores les puede llevar hasta más de un problema mental. El trastorno de la conducta alimentaria, es un ejemplo.. La personalidad complaciente . Entre los diferentes tipos de máscaras de personalidad, esa es una que vemos con frecuencia. Son personas que necesitan agradar, que no confrontan, sino que complacen hasta el extremo de ser poco más que un felpudo. Todos pasan sobre ellos, son el hombro en quien cualquiera se apoya y la figura que todo lo resuelve sin pedir nada a cambio.. ¿Qué puede esconder un complaciente? ¿Por qué esta conducta se alza como un mecanismo defensivo? Evidencia la necesidad de ser vistos, útiles y reforzar su baja autoestima. . Buscan en los demás lo que no se ofrecen a sí mismos: presencia, ayuda y autovalidación.. Esa última máscara es una forma de ser muy común, que se utiliza como mecanismo defensivo y que revela ese miedo latente al abandono.

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