Traslado de los restos de Duarte a Santo Domingo
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Traslado de los restos de Duarte a Santo Domingo

En febrero de 1883 llegaba al país el señor José Prudencio Díez, tío del Padre de la Patria, general Juan Pablo Duarte y Díez, quien había muerto en Caracas el 15 de julio de 1876.. El señor Díez, quien traía consigo un retrato del fundador de la República, para entregarlo al Ayuntamiento de Santo Domingo, dirigió una carta a la Cámara de Diputados, exponiendo la penosa situación en la que vivían las hermanas Rosa y Francisca Duarte:. “..que desde entonces principió para ellas una serie no interrumpida e interminable de sufrimientos, pues además de los naturales y legítimos del destierro, las penas, trabajos, peregrinaciones, miserias y enfermedades de su hermano, único apoyo suyo, iban también minando la mísera existencia que por mala ventura de él les había cabido a ellas; y en fin, Ciudadanos, que hoy se encuentran solas en tierra extranjera, sin abrigo y sin pan rodeadas de las sombras de la miseria con un hermano menor a quien el horrible golpe del 44 que hirió tan gravemente a toda la familia hizo de él víctima especial privándole del uso de la razón”.. En la carta, el tío de las hermanas Duarte manifestaba el deseo que ellas tenían deseos de volver a la patria amada, y pedía a los diputados que fueran socorridas para remediar sus carencias y que puedan retornar a la República, “trayendo a la vez los restos de su desventurado hermano, digno, sin duda, de la gratitud de sus conciudadanos”.. El 26 de junio de 1883, el Congreso autorizó al Poder Ejecutivo erogar los fondos para que sea trasladada la familia Duarte al país, compuesta por dos hermanas y un hermano -Manuel- en estado de demencia. Las hermanas se negaron al retorno debido a la resistencia de su hermano a realizar el viaje.. En enero de 1884, una comisión del Ayuntamiento de Santo Domingo, compuesta por el regidor Álvaro Logroño y el síndico José Francisco Pellerano, viajó a Caracas para gestionar el traslado de los restos de Duarte. Lo primero que hicieron fue dirigirse a las hermanas Rosa y Francisca para buscar la autorización.. El 24 de enero, las hermanas de Duarte dirigieron una carta a la comisión, en la cual le autorizaban la exhumación y posterior traslado de los restos:. “..aunque para nosotras es altamente doloroso el separarnos de esos despojos queridos, no podemos menos que acceder a la justa y patriótica solicitud de aquella digna Corporación, y para el efecto les autorizamos para practicar todas las diligencias que el asunto requiera, participándoles que dichos restos se encuentran sepultados en el cementerio nombrado Tierra de Jugo”, dice la misiva (Ver Apuntes de Rosa Duarte).. El 27 de febrero de 1884, llegaban al puerto de Santo Domingo los restos de Duarte, en la goleta Leonora. Fueron custodiados hasta la Catedral Primada de América por una multitud de personalidades poseídas de un gran fervor patriótico. Gobernaba el país el general Ulises Heureaux, quien había recibido el poder pacíficamente del sacerdote Fernando Arturo de Meriño. De todo aquello levantó acta el notario Ignacio González Lavastida, citado por Orlando Inoa en la obra Duarte Revisitado, junto a Juan Daniel Balcácer, José Chez Checo, Jorge Tena Reyes y José Miguel Soto Jiménez:. “El infrascrito notario público de los del número de esta ciudad y del Cabildo Civil de la misma y en virtud del requerimiento que le hizo el Honorable Ayuntamiento, se transportó junto con dicha Corporación a las siete de la mañana del mencionado día a la orilla del río Ozama para levantar acta de todo lo que tuviera lugar en el momento del desembarco y entrega de los restos del prócer Juan Pablo Duarte, que traído de Caracas, Estados Unidos de Venezuela, se hallaban en la goleta holandesa Leonor…”. “Allí permanecieron hasta las cuatro de la tarde del mismo día que fueron conducidos a la Santa Iglesia Catedral por la procesión cívica organizada con ese fin y a la que concurrieron el Poder Ejecutivo de la República, el Congreso. Nacional, la Suprema Corte de Justicia, el clero presidido por Domingo de la Mota, vicario general, el Cuerpo Diplomático y Consular…”. “Llegada la procesión a la santa iglesia Metropolitana, los restos fueron colocados en un túmulo preparado de antemano en el centro del templo y el Pbro. Fernando Arturo de Meriño, dean de la santa iglesia Catedral, ocupó la cátedra sagrada e hizo el elogio póstumo del prócer”. ... Los restos permanecieron en la Catedral hasta 1944, cuando con ocasión del Centenario de la Independencia Nacional fueron trasladados al Altar de la Patria, por disposición de Ley número 237, del 27 de marzo de 1943, que consagra el sacro lugar como tumba definitiva de los Padres de la Patria, y que dice así:. Congreso Nacional, en nombre de la República, ha dado la siguiente Ley:. NÚMERO 237. Art.1.- El Baluarte del Conde, Altar de la Patria, se consagra como tumba definitiva de los Padres de la Patria.. Art.2.-El día 27 de febrero del año 1944, fecha en que se cumple el primer Centenario de la Independencia Nacional, serán trasladados los restos de los Padre de la Patria de la capilla donde reposan, en la Basílica de Santa María, al Altar de la Patria...

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