Berrinches infantiles: consejos para padres desesperados
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Berrinches infantiles: consejos para padres desesperados

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  • No hay niños difíciles, sino dificultades que los padres pueden aprender a resolver, asegura una psicóloga

    "Las rabietas pueden parecer un campo de batalla que todos los padre y madres temen afrontar, pero en realidad son normales y hasta necesarias para el desarrollo de los niños", señala la psicóloga y psicoterapeuta Milena González.

    Entender el temperamento de un hijo y su modo de reaccionar ante el mundo, en vez de etiquetarlo como ´difícil´ por sus conductas, ayuda a los padres a abordar las rabietas y superar los obstáculos de la crianza de forma más consciente y respetuosa, mediante respuestas adecuadas a dicho temperamento, señala.

    La respuesta de los padres a un berrinche o pataleta infantil deberá adecuarse al temperamento del niño, dependiendo de si tiene dificultad para calmarse; es insistente o altamente sensible; se distrae con facilidad; le cuestan mucho las transiciones o los cambios; o es muy activo, o hiperactivo" explica González.  

    Al referirse a la crianza de los hijos, la psicóloga y psicoterapeuta Milena González, prefiere hablar de dificultades o problemas que los padres pueden solucionar, disponiendo de la información adecuada.

    En lugar de ponerle a los pequeños la etiqueta de "difíciles, malos o problemáticos", como si fuera una característica negativa o inamovible de la personalidad infantil

    Milena González, madre de tres niños, es psicóloga licenciada por la Universidad de Manizales en su Colombia natal; especialista en sistemas familiares y psicoterapia infantil y juvenil por la Sociedad Española de Medicina Psicosomática y Psicoterapia; máster en Inteligencia Emocional por la Universidad de Valencia y está certificada como educadora de Disciplina Positiva para familias. 

    Crianza Asertiva: amor y límites van de la mano

    Explica que "el niño construye una idea de sí mismo y de cómo es el mundo que lo rodea desde la mirada y el trato que recibe de quienes le importan". 

    "Para definirse a sí mismo como alguien capaz o incapaz, fuerte o débil, fracasado o lo contrario, recurrirá a su memoria emocional y será fiel a las palabras, a la mirada y al trato que recibió principalmente de quienes lo definieron en sus primeros años de vida", puntualiza.

    Un ejemplo de esta crianza asertiva consiste en "nombrar y alentar la elecciones y decisiones por parte de nuestros hijos", explica González. 

    "Cuando los ayudamos a ser conscientes de que han podido elegir o de que han tomado una decisión, por pequeña que sea, estamos fomentando en ellos el sentido de responsabilidad y de cómo sus acciones tienen un impacto fuera". 

    "Esta práctica sostenida en el tiempo los ayuda a largo plazo a tener un mayor control de sus impulsos y una mayor capacidad reflexiva antes de tomar decisiones", recalca.

    Los nueve rasgos del temperamento infantil

    González señala que para abordar la crianza y las rabietas de manera constructiva y eficaz es importante entender los rasgos de temperamento que hacen único a cada niño.

    Además, cómo afrontar las dificultades y situaciones con respuestas que se adecúen a dicho temperamento y a la manera que tiene nuestro hijo de reaccionar ante el mundo.

    Señala que identificar las características del temperamento de un hijo no significa ponerle "una etiqueta limitante, sino que es una habilidad que puede ayudar a los padres ver a su hijo más allá de determinadas conductas que lo encasillan como `malo´ o `difícil´".

    Esta psicóloga ha identificado los nueve rasgos clave que definen el temperamento de cada niño, destacando que conocer estos rasgos puede orientar a los padres acerca de cómo gestionar las rabietas de sus hijos de manera adecuada y constructiva. 

    Explica que los primeros cinco rasgos son: alta intensidad de respuesta (el niño tiene dificultad para calmarse); persistencia (el niño es insistente); sensibilidad a la estimulación (el niño es altamente sensible); perceptibilidad (el niño se distrae con facilidad); y adaptabilidad al cambio (al niño le cuestan las transiciones o los cambios).

    Los otros cuatro rasgos del temperamento son los siguientes:

  • Regularidad en el funcionamiento o ritmos biológicos (el niño no es regular en sus rutinas).
  • Nivel de actividad y energía (el niño es un desborde de energía).
  • Tendencia a la aproximación o evitación ante situaciones novedosas.
  • Estado de ánimo predominante (el niño suele ver el vaso medio lleno o medio vacío).
  • González ofrece en 'No hay niños difíciles' herramientas psicológicas para abordar la crianza infantil, en general, las rabietas, en particular, adecuándose a cada uno de estos rasgos.

    Lo que subyace detrás las rabietas

    "En el fondo de un niño enrabietado hay un pequeño con mucho miedo de sentirse desvinculado de su figura de apego primaria, que normalmente son mamá o papá", destaca. 

    "Su miedo escala y se transforma en rabia expresada en forma de berrinche y posteriormente en tristeza, sobre todo cuando ese niño no cuenta con un adulto que generalmente sea responsivo ante toda esa explosión emocional que el mismo pequeño no es capaz de gestionar", prosigue.

    Explica que "el camino de la crianza asertiva no empieza en nuestros hijos, sino que comienza en nosotros y específicamente en nuestra capacidad de regular nuestros propios estados emocionales".

    En ese sentido, "nuestra labor (como padres) es hacernos cargo del malestar que nos produce en nuestro interior el hecho de que nuestro hijo no esté de acuerdo con nosotros, aceptar que es legítimo que no estemos de acuerdo y que eso no le daña", indica. 

    "Tu hijo no se va a traumatizar porque llore, se enfade o se frustre. Todo eso forma parte de la vida, de la condición humana. Necesita frustrarse, enfadarse, sentir tristeza mientras tú le acompañas con empatía, sintonizando con su malestar y manteniéndote firme en la norma o el límite establecido", señala

    Para González, "muy a menudo en la base de todo berrinche, rabieta, mal comportamiento y luchas de poder hay necesidades no satisfechas. Ese comportamiento es solo la punta del iceberg". 

    Esta experta considera que "no es que haya un enfrentamiento entre las necesidades del niño y las del adulto, sino que en ese momento uno y otro tienen prioridades y estilos diferentes para abordar la situación"

    "Es necesario que el adulto tome distancia de esa lucha de poder e inicie una comunicación efectiva donde prime el respeto hacia el niño y hacia él mismo", argumenta.

    La técnica de ´las 3 P´ para afrontar las pataletas

    Para manejar las rabietas, berrinches y pataletas infantiles, aplicando los principios de la crianza asertiva, González recomienda a los padres utilizar "la técnica de las 3 P":

    Poner un límite (verbal o físico); pensar en lo que motivó el comportamiento del niño; y ponerle palabras a lo que siente y enseñarle a hacerlo diferente la próxima vez.

    Un ejemplo de esto podría ser así: "Natalia, no le pegues a David" (pones un límite verbal).

    "Le has pegado porque quieres el coche" (piensas y pones en palabras lo que motivó el comportamiento de la niña). "Si quieres que te lo preste, dile: ´¿David, me lo prestas?´" (le enseñas una habilidad a tu hija)", de acuerdo con González.

    "Cuando nuestro objetivo sea parar el llanto de tu hijo, sea como sea, en lugar de dejarte llevar por tu impulso natural de acallarlo o calmarlo, céntrate intencionalmente en acompañarlo validando su experiencia interna", recomienda. 

    "No hay nada más consolador para cualquier ser humano que contarle a alguien cómo te sientes y, en lugar de recibir un juicio, invalidación o acusación, te diga algo más parecido a ´Te entiendo, aquí estoy para ti´", concluye González.

    por Ricardo Segura

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  • Fehaciente, fidedigno y fácil. Agencia de noticias multimedia en español. 

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