El presagio de la jornada laboral reducida
Como vivimos en franca miopía y sin una visión que responda de forma consistente la pregunta existencial: ¿hacia dónde vamos?, entonces no nos detenemos a cuestionar las cosas que se imponen, muchas veces sumándonos a intereses supra nacionales o globalistas. Sin embargo las reglas de juego de un mercado abierto y competitivo hasta que llego Trump, invita al énfasis en la naturaleza central de cualquier emprendimiento, donde hacer negocios siempre implica: crecer, ser rentables y sobrevivir. La competitividad necesariamente abraza estos elementos clave. Aunque se fundamenta en elementos de calidad no negociables, que a su vez han tomado siempre en cuenta al elemento humano, “siempre dueño” de las competencias, talentos, hasta que llegó el momento disruptivo de la IA y de los híbridos en el ambiente laboral. Aunque es inevitable dar alguna cabida a los pensamientos seudo conspiranoides, en momentos donde la verdad ya no sabes quién la tiene, y buscarla parece buscar una aguja en un pajal. Por eso caben preguntas que pueden redefinir algunos escenarios que podrían estar intentándose crear. No es una sorpresa que muchos países están al mismo tiempo hablando del mismo tema: reforma laboral, cambio en la jornada laboral, teletrabajo, híbridos, IA, ética, bioética, ciudades inteligentes, y otros temas más. De ahí la posición conspiranoide de las tramas que en teoría se gestan desde Davos, Buildeberg y otros grupos señalados como los dueños del planeta y del destino de la civilización actual. Ahí están los planificadores y financistas de pandemias, guerras, eugenesias, rupturas de soberanías, destrucción del cristianismo, control de la natalidad y financiamiento de lobbies contra natura en el planeta. Y todo esto alrededor de su único interés real, hacer más dinero sin importar el precio y el costo social. Por eso, al final del camino surge como elemento impositivo, la productividad. Entonces si nos quedamos en este punto y retomamos el tema de jornada laboral, no se trata de dotar a la sociedad de una vida más relajada, mejorar su calidad de vida, para nada, los temas que se están manejando y consolidando, implican cambios trascendentales, crudos, inhumanos y profundos, por eso también se habla de la salud mental en todo el planeta. El sistema que se está implementando a nivel mundial pues ya fue diseñado, rompe con una cantidad importante de paradigmas, sin el permiso del 98% de la población, para ser conservador. Es decir, que un grupito de personas ha decidido que hacer e imponer, y esos cambios ya están en proceso. Pero listemos brevemente algunos elementos que sumados, transformaran la vida de la gente, sin su permiso y aquellos inadaptados comenzarán a sufrir las consecuencias, terminando un porcentaje de ellos en alguna cama siquiátrica, por defender su derecho a ser distinto. Ambiente laboral híbrido, IA y sistemas ERP con la disrupción IA integrada, aumento de la productividad sin la necesidad del factor humano, sustitución del talento y las competencias humanas, luego de usar a los mejores empleados para alimentar los modelos IA y luego ser desplazados, reducción de la jornada laboral, ¿para qué tanta gente trabajando tanto tiempo si la IA y los agentes de IA resuelven la masa crítica del trabajo?. Pero falta aun mas, si, la moneda y la billetera digital, el control total de las finanzas personales por parte de los bancos centrales, corralitos con un click, salario universal, pues los robots no consumen alimentos ni bebidas, es decir, necesitamos al hombre como consumidor de alimentos, bebidas, medicamentos, hospitales, lugares de esparcimiento, pero todo esto, si se portan bien y con un salario universal. Un escenario claro para un neofeudalismo, y monigotes gobernantes y “honorables” legisladores que venden su alma al diablo, resuelven sus problemas financieros personales, se auto proclaman como señores feudales a perpetuidad, y esclavizan a los pueblos. El secuestro vital del elemento humano va en progreso. ¡Pero esto es progreso verdad!. Hablamos de que no solo tenemos el secuestro de la libertad financiera, sino también de todo lo que necesitas adquirir con dinero para sobrevivir. Si no te portas bien, no recibes tu salario universal, pues ya no tienes empleo y recibes un salario como favor. Un robot hace tu trabajo, pero te necesitamos para que consumas alimentos, bebidas, medicamentos, agua potable, etc. Así que en este “nuevo orden mundial”, tal cual lo llaman los seudo conspiranoicos, todo sigue viento en popa. Entonces cuando vemos la insistencia de reducir la jornada laboral, junto a revivir el famoso piloto, y todo el tema de la cesantía, la famosa actualización o “modernización” del código laboral, y todo esto lo miramos en este escenario conspiranoide y globalista, las preguntas que podemos hacer en buen dominicano son: ¿Qué carajo estamos haciendo con nuestra gente?. ¿Hacia dónde estamos llevando el barco de la nación?. ¿Con permiso de cual pueblo estamos inventando tantas cosas?. Todas estas “modernidades”, no escapan a la altísima posibilidad de que se traten de grandes diabluras que mañana implicarán más que mejora la calidad de vida de los trabajadores, “la trampa de la productividad”. Estamos invirtiendo los intereses, los que siempre estuvieron como principal elemento del proceso productivo, la gente, sus talentos, competencias, los valores humanos, por el factor productividad y aquí no importa quién y cómo aporte, esta es la prioridad en el modelo crecer, ser rentables y sobrevivir. Competitividad, rentabilidad, productividad, sin gente. Con los robots, IA, los modelos y agentes de IA. Y ahora más que nunca, la eugenesia y nuevas pandemias surgirán, pues ¿para qué tanta gente estorbando y con tantas necesidades?. ¿Y para que tanta responsabilidad social?. La IA ni siente, ni padece, no necesita responsabilidad social. No va al médico, no necesita ARS ni AFP, no necesita permiso para ir al baño, vacaciones, no hay que pagarle un salario mensual, ni prestaciones laborales, ni cesantía, ni regalía pascual. Así que en este escenario podríamos estar sin saberlo. Pensemos bien, y que no seamos demonios creadores de diabluras que atente contra nosotros mismos y nuestra descendencia.