Consumir agua de mar puede lesionar la salud renal y cardíaca
Aunque el consumo y la administración de agua de mar se ha vuelto tendencia en las redes sociales y el internet, médicos especialistas descartan que esta sea de uso medicinal para tratar el fortalecimiento de los músculos y la resistencia, como indican algunos entrenadores. Si bien se conoce que el agua de mar tiene 35 gramos de sal por litro, equivalente a 3.5%, mientras la sangre solo tiene 9 gramos equivalentes a 0.9% de sal, el líquido marino contrarresta los niveles que contiene el plasma. Por lo regular, a más de 600 metros de la profundidad del mar se encuentra el agua que contiene nutrientes y estaría preparada para ser evaluada y liberada de toxinas para luego ser consumida; sin embargo, esta no es la práctica de los “influencers” y “fitness”, quienes la utilizan, generando un peligro para el sistema digestivo del cuerpo humano al ingerir cuatro veces más la cantidad de sodio necesario. Dentro de los riesgos de consumir agua de mar se encuentra enfrentarse a bacterias como Escherichia coli, salmonela y virus documentados como causa de diarrea severa y sepsis; en algunos casos, el exceso de sodio en la sangre podría causar la muerte, especialmente en personas vulnerables con un historial clínico. Para lograr la disolución, el agua de mar debe ser diluida cuatro veces con agua potable, un proceso que solo puede ser realizado por expertos en laboratorios donde se midan los niveles de contaminación. El médico especialista gastroenterólogo, Humberto Brito Leclerc, aseguró que al consumir agua de mar, el sodio en sangre sube, produciendo hipernatremia, por lo que el cuerpo, para defenderse, expulsa agua de las células para diluir la sal, lo que provocará una deshidratación excesiva. “Agarrar el agua y ponerla al sol, un agua que ya estaba en el sol, no va a matar ninguna bacteria; puede eliminar algunas, pero los parásitos, virus no se van a eliminar, ni los microplásticos que tiene toda esa agua con la contaminación de los barcos que llegan y tiran esos desechos en medio del mar”, dijo Y agregó que “la contaminación de los plásticos no lo elimina el sol. Tendría que hervirla y hervir el agua, lo que va a hacer que te quede solamente la sal marina”, manifestó Leclerc, durante una entrevista con este medio. El médico contó que un colega cercano especializado en medicina interna ha recibido varios pacientes con la presión arterial alta y edemas, debido a los niveles excesivos de sodio. “Para diluir el agua de mar y que sea igual al plasma sanguíneo, tiene que diluir cuatro veces la concentración que cojas. Diluirla cuatro veces en un solvente para que pueda ser isotónica y nadie se va a poner a medir cuántos mililitros tiene y aun si lo hicieran, no tiene ningún sentido porque está bebiendo un agua con sal normal, perdería el efecto del agua de mar”, dijo. El consumo diario de agua de mar podría provocar hipertensión, alteraciones en el metabolismo, deshidratación, mareo, síntomas gastrointestinales, diarrea, insuficiencia renal, hiponatremia, sed excesiva, boca seca, letargo, debilidad, trastorno de conciencia, convulsiones; en casos extremos podría caer en coma o sufrir una hemorragia intracerebral. Quienes se administran el agua de mar estarían en riesgo de sufrir una septicemia, debido a que los órganos del cuerpo no son capaces de extraer la cantidad de sodio ingerido. Según un artículo de la revista europea de epidemiología, titulado “Resultados adversos para la salud asociados con el consumo de agua altamente salina: una revisión sistemática”, las mujeres en estado de gestación que ingieren agua salina corren el riesgo de sufrir una hipertensión gestacional y pérdida fetal. De igual manera, estudios del Servicio Oceanográfico Nacional, de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, demuestran que el ser humano consume sal en su dieta diaria y toma líquidos que ayudan a diluirla y mantenerla en niveles saludables para el cuerpo. Las células vivas dependen del cloruro de sodio para mantener el equilibrio químico y las reacciones del cuerpo; sin embargo, un exceso de sodio puede ser mortal. Además, los riñones humanos solo pueden producir orina menos salada que el agua salada. Para una persona expulsar el exceso de agua de mar, debe tomar grandes cantidades de agua normal para que, por medio de la orina, excrete el líquido de sodio ingerido, antes de que este inicie el proceso de hidratación del cuerpo por medio de la sed intensa. La doctora Carmen Encarnación, médico en cardiología, destacó que una persona que ingiere 250 centímetros cúbicos de agua de mar está consumiendo aproximadamente 8.75 gramos de sales, representando el doble de lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 5 gramos de cloruro de sodio, cantidad que equivale físicamente a una cucharadita de café rasa. “El aumento de sodio a través de la sal marina tiene una expansión del volumen sanguíneo y la presión va a aumentar, independientemente de si estás medicado y controlado, hay medicamentos que pueden disminuir importantemente su efecto antihipertensivo y en otros anula el efecto antihipertensivo y entonces los niveles de presión arterial en ese individuo que está tomando medicina todos los días van a aumentar”, manifestó Encarnación. Resaltó que a los pacientes con enfermedad cardiovascular que ingieren agua de mar, esto podría causarles edemas en sus miembros inferiores, acumulando líquido en los pulmones y falta de aire. La médico especialista en nefrología, Yohanna Valdez, explicó que, aunque no existen estudios que comprueben los beneficios de consumir agua de mar, se encuentra en supervisión la investigación de la verificación de minerales y nutrientes del Deep sea water (agua de mar profunda). “Hay varios estudios, principalmente en Asia, que hablan de los posibles beneficios que puede tener esta agua en personas sanas que se ejercitan”, contó Valdez. Aseguró que quienes consumen el agua de mar buscan equivaler los electrolitos y minerales que contienen las bebidas energizantes en el líquido marino, aunque este no contiene los mismos nutrientes, pese a ser sometido a procesos químicos. “Cuando los deportistas o entrenadores consumen el agua de mar, esto podría causarles un desequilibrio, que es lo que se conoce en los términos médicos como desequilibrio hidroelectrolítico”, agregó. Los estudios científicos sobre el uso de agua marina para terapias atléticas vienen del fisiólogo francés René Quinton, quien se dio cuenta de que la concentración de minerales del agua de mar se parecía mucho a la del cuerpo humano, a la de la sangre. Según datos de la Fundación René Quinton, este concentró su estudio en su terapéutica básica: reconstituir la célula dañada utilizando el agua de los océanos, diluida y purificada por medio intravenoso; esta tiene similitud con la solución isotónica 0.9% que utilizan los médicos cuando una persona está en el hospital. A inicios de sus estudios, Quinton determinó que el agua de mar contenía 15 elementos de la clasificación periódica de la tabla periódica de Mendeleiev, y a medida que continuó con sus investigaciones, fue añadiendo otros cinco elementos más, sospechando que estarían todos. Aunque en la actualidad nuevos estudios han determinado que varios de los elementos contenidos en el líquido marino contribuyen al desequilibrio del cuerpo humano.