Innovar para incluir: accesibilidad y equidad
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Innovar para incluir: accesibilidad y equidad

Hoy entendemos la inclusión de una manera muy distinta a como la concebíamos hace apenas unas décadas.  Ya no se trata de integrar a unos pocos en estructuras pensadas para unos cuantos, sino de reconocernos como una comunidad diversa, donde todas las personas, en su pluralidad de cuerpos, trayectorias e identidades, tienen derecho a participar plenamente.  Esta forma de entender la inclusión exige innovación, información actualizada y enfoques interdisciplinarios orientados a rediseñar sistemas, prácticas y entornos que no han sido concebidos desde la diversidad y para la diversidad. La inclusión, entendida desde esta perspectiva, no puede limitarse a buenas intenciones o acciones aisladas. Implica transformar los entornos físicos, digitales, pedagógicos y comunicacionales que habitamos, así como los marcos normativos y las prácticas institucionales que los sostienen.  Innovar para incluir supone diseñar de manera intencional, anticipando la diversidad humana desde el inicio y no como un ajuste posterior, y cerrar brechas que hoy siguen reproduciendo desigualdades.  Como plantean Ronald Mace y el Center for Universal Design, el buen diseño no es aquel que se adapta después, sino el que “puede ser utilizado por todas las personas, en la mayor medida posible, sin necesidad de adaptación ni diseño especializado”. Para lograrlo, la interdisciplinariedad resulta clave, en tanto reconoce la interdependencia de los derechos y la integralidad de las personas. Ninguna barrera, ya sea física, comunicacional, digital o pedagógica, opera de manera aislada, como tampoco lo hacen los derechos.  Abordar la inclusión desde miradas fragmentadas limita su impacto; hacerlo desde enfoques integrales permite articular infraestructura, pedagogía, tecnología y gestión institucional para construir respuestas más justas y sostenibles. En este proceso, la relación entre accesibilidad, equidad y derechos ocupa un lugar central. La accesibilidad no es un beneficio adicional ni una concesión, sino una condición previa para el ejercicio efectivo de los derechos humanos.  También es territorial: depende de la disponibilidad de oferta, la conectividad, el transporte y la información accesible. Cuando los entornos no contemplan estas dimensiones, el acceso a la educación, al trabajo, a la información o a la participación ciudadana se ve restringido.  Promover la equidad implica adoptar medidas diferenciadas que permitan garantizar igualdad de oportunidades frente a desigualdades estructurales. En palabras de la UNESCO, la inclusión educativa implica “responder a la diversidad de necesidades de todos los estudiantes mediante una mayor participación en el aprendizaje, las culturas y las comunidades” (UNESCO, 2017).  La educación superior tiene un rol estratégico en este cambio estructural. Le corresponde crear y sostener condiciones reales de acceso y permanencia mediante infraestructuras accesibles, recursos y materiales educativos inclusivos, tecnologías accesibles y la implementación de ajustes razonables que garanticen la participación plena y promuevan el éxito del estudiantado. Por otro lado, la universidad es un espacio clave para la formación de profesionales con competencias en accesibilidad e inclusión, capaces de incorporar estos enfoques en las distintas áreas del conocimiento y responder de manera pertinente a las necesidades de sus territorios.  Integrar la accesibilidad y la inclusión como ejes transversales fortalece el compromiso institucional con la justicia social, la equidad y el desarrollo sostenible, y consolida una cultura académica coherente con los valores que proyecta ante la sociedad. En este marco, la Semana de la Inclusión 2026 de la Universidad Iberoamericana, Unibe, (del 2 al 5 de marzo) se propone como un espacio de encuentro para reflexionar, compartir experiencias, intercambiar herramientas y generar compromisos en torno al tema central de este año, "Innovar para incluir: accesibilidad y equidad".  Su programa contempla conferencias, paneles, talleres y actividades abiertas que promueven el diálogo interdisciplinario y la construcción colectiva de propuestas orientadas a la eliminación de barreras.  Porque, definitivamente, solo a través del conocimiento, la innovación y el compromiso compartido será posible avanzar hacia entornos más accesibles, equitativos y respetuosos de los derechos de todas las personas.

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