Trump gana el primer asalto
Pero comenzando el segundo, un golpe lo tumba. A pesar de que expertos económicos vaticinaban que los aranceles dispararían la inflación y el desempleo, que la caída del turismo y el consumo afectaría el PIB y que la reducción de impuestos implicaría que la deuda no resistiría esa pérdida de ingresos, han quedado mal parado. En 2025 el PIB creció un 2.2%, en comparación al 2.8% del 2024. Pero su éxito fue que se recuperó de una caída del -0.5% en el primer trimestre (Inter trimestral) y eso es un logro. La inflación cerró en 2.7% después de alcanzar 3% a mediados de año a pesar de que la FED hizo tres recortes de tasas en el 2025, bajándola a 3.50%-3.75. El desempleo llegó a 4.6% y terminó en 4.4%, cerca del pleno empleo. Las acciones del Wall Street están en su máximo histórico, ha tenido éxito en reducir el precio del petróleo, usando métodos no convencionales y las acciones de las “Big Tech” se han disparado, aunque deben tanto dinero que nadie sabe si lo podrán pagar. Trump logró estos resultados con una paralización del gobierno federal por 43 días, con crisis internas por las actuaciones arbitrarias de la ICE, con cancelaciones masivas, incluyendo el cierre de USAID y abriendo demasiados frentes, como el bombardeo a Irán, las confrontaciones con el Europa por el tema de Groenlandia y sus recurrentes pleitos con sus dos aliados principales: México y Canadá. Sin contar los problemas con Rusia, China, La India, Corea del Sur, Brasil e Irán a quien quiere bombardear nuevamente abriendo las puertas del infierno. Trump se mete en problemas días tras días, pero sabe que su economía mejora. El resto no le importa. En el segundo asalto, Trump continuó golpeando. Bajó el desempleo a 4.2% y la inflación a 2.4% en enero 2026 (interanual), elige al nuevo presidente de la FED, que podrá manipular y Maduro preso en E.U. controlando el petróleo venezolano. Pero en febrero bajó la guardia y un gancho lo tiró a la lona. La Suprema Corte de Justicia declaró ilegal sus aranceles y su “America First” corre peligro. Pero se levanta de la lona mareado y dice: “Los aranceles se mantendrán usando otra ley” y vuelve a ring. Yo apuesto a Trump, no por simpatía, sino porque sus éxitos económicos ayudan a Republica Dominicana. Si pierde, perdemos.