No solo es un móvil
En una reunión de padres del colegio de mis hijas, hablamos de las nuevas medidas que se están planteando en Europa, entre ellas retrasar lo más posible el acceso de los niños a las redes sociales y, con ello, la entrega del teléfono móvil. Me sorprendieron las distintas opiniones, unas a favor y otras en contra. Por suerte en España, donde resido, por ahora solo son propuestas de quienes legislan y velan por el bienestar de niños y niñas. Según un artículo de activapsicología.com, ”La estimulación en la infancia es un proceso gradual que favorece el desarrollo del niño mediante actividades que fortalecen las conexiones entre las neuronas. Cada niño sigue su propio ritmo, y el cerebro inmaduro de un bebé es, en realidad, una ventaja, permite la plasticidad cerebral y una mayor capacidad de aprendizaje. Este proceso dura toda la infancia y la adolescencia, y no concluye hasta los 28-30 años. No es un tema ligero. A pesar de toda la información que tenemos, seguimos mirando hacia otro lado, como si no fuéramos responsables de lo que estamos formando, una sociedad superficial y, muchas veces, cognitivamente empobrecida. Ya no interesa que un niño o niña desarrolle pensamiento crítico. La prioridad parece ser la inmediatez, mantenerlos entretenidos y sumergidos en la ignorancia. La verdad se oculta para no alterar una falsa sensación de calma, mientras lo absurdo se vuelve la norma. Cuestionar nuestra forma de vivir nos convierte en raros. Alzar la voz se considera disruptivo. La “paz” social prima sobre la conciencia. Y así, seguimos cediendo al camino fácil; dar un móvil por cansancio, por agotamiento, por conveniencia. Lo entiendo. Todos estamos cansados. Pero el costo es real. Cuando nos demos cuenta del daño que estamos ocasionando, lo absurdo será la moda y el pensamiento crítico habrá desaparecido, y entonces, estaremos perdidos en nuestro propio mundo. Al final, si no actuamos, nos convertiremos en seres humanos absurdos en un mundo que carece de pies y cabeza. Todo por la comodidad y la inmediatez. Todo por no cuestionar lo que damos por normal.