Los centroamericanos del 1998: el origen de una Reina eterna
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Los centroamericanos del 1998: el origen de una Reina eterna

Se dice que las primeras veces son inolvidables, sobre todo cuando el sueño se convierte en realidad. A finales del siglo pasado, cuando el voleibol dominicano era “un deporte más” dentro del movimiento deportivo nacional, el anhelo de dominar el Caribe empezó a tomar fuerza, primero en la mente y en el corazón de las jugadoras. Los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1998, celebrados en Maracaibo, Venezuela, marcaron el punto de quiebre en la historia de las hoy aclamadas “Reinas del Caribe”. Aquel grupo que apenas se estaba formando conquistó una medalla de plata, liderado por su “eterna capitana”, Cosiris Rodríguez. Rodríguez confiesa que, al subir al pódium y pensar lo cerca que estuvieron de hacer sonar el himno dominicano, algo cambió en todas. “Fue algo impresionante para todas nosotras. Mi primera medalla la recuerdo como uno de mis más grandes logros. En ese momento nos dimos cuenta de qué estábamos hechas, que podíamos seguir avanzando y, sobre todo, vivir de esto”, manifestó la inmortal del Deporte, al rememorar lo ocurrido hace 27 años. Esa medalla de plata abrió las puertas para que el voleibol dominicano comenzara a notarse como una disciplina en ascenso. Sin embargo, al año siguiente todo pareció derrumbarse tras caer en la primera ronda de los Juegos Panamericanos de Winnipeg, Canadá, donde el equipo no logró ganar un solo set. La excapitana, hoy miembro del Comité Ejecutivo de la Federación Dominicana de Voleibol, explicó que aquel golpe provocó un mayor compromiso con el país, tomando en cuenta que, apenas cuatro años después, tendrían la responsabilidad de defender la patria en casa. “Allí tuvimos una conversación que también fue un antes y un después para las Reinas del Caribe. Sabíamos que venían los Juegos Panamericanos del 2003 y nos comprometimos a dar lo mejor por nuestro país. Representar tu bandera y hacerlo en casa es algo que no tiene precio ni forma de describirlo”, agregó la rematadora. En esos Juegos Panamericanos, se dio el cambio de mando entre las líderes del Caribe, Cuba, quienes habían puesto una dinastía en la región. Ese día, Cosiris, con el partido 15-14, a favor de dominicana le hizo un bloqueo a la salidora Martha Sánchez y con esa jugada, se dio la transición de poder. En 2002, ese mismo grupo conquistó su primera medalla de oro en unos Juegos Centroamericanos y del Caribe. Desde entonces, las Reinas del Caribe acumulan seis preseas doradas consecutivas. Rodríguez participó en dos de ellas (San Salvador 2002 y Cartagena 2006). La exjugadora describió competir en un evento multideportivo en su país como lo más importante de su carrera. Aseguró que, gracias al evento de 2003, sus trayectorias dieron un giro y varios países comenzaron a fijarse en las voleibolistas dominicanas. Aprovechó la ocasión para motivar a las integrantes actuales del seleccionado nacional de cara al torneo centroamericano de Santo Domingo 2026. “Ya no soy jugadora y la emoción que siento por mis compañeras es como si fuera a estar ahí. Invito a todas mis reinas a dejarlo todo en el tabloncillo; representar la bandera en casa es lo mejor que me pasó en mi carrera”, declaró Rodríguez. Durante la pasada edición de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, el voleibol dominicano logró su mejor actuación histórica, al conquistar medalla de oro en sala femenino, plata en sala masculino y plata en playa masculino. Es la primera ocasión que esta disciplina consigue medallas en todas sus modalidades en una misma edición.

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