Un estado serio e inteligente
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Un estado serio e inteligente

La partidocracia dominicana y de repente de la gran mayoría de los países de Latinoamérica y del mundo, se ha encargado de desprestigiar los ideales de libertad y de progreso que siempre se ha entendido ha debido representar la democracia. El surgimiento y la proliferación de los partidos políticos son muestras no de aspiraciones de democracia, sino y lamentablemente, un nido de víboras pero con ventosas especiales, para succionar a mansalva los recursos del estado. Vivir del más pendejo que siempre ha sido en nuestro caso, el pueblo dominicano. Cada vez que un nuevo partido se aprueba, no se fortalece la democracia, se amplifica la necesidad de recursos, canalizados por el estado, a través de los impuestos que los contribuyentes pagan para otra cosa, es decir, para invertir y resolver los grandes males nacionales, no para alimentar víboras insaciables y corruptas como son la gran mayoría de los integrantes de la ya declarada partido mafia. Las promesas van y vienen, los borregos acudimos nuevamente a votar, siempre por el menos malo, o por el que nos engaña mejor, con esa alta dosis de empatía fingida que tienen casi todos los candidatos que se auto denominan presidenciables. La vergüenza ajena cunde en toda la nación, y no creo que exista un solo dominicano que pueda decir con creencia cierta y vehemencia, que se puede confiar en algún político en la tierra que una vez fue de Juan Pablo Duarte, pero que ahora pertenece a Tousaint Louverture y traidores locales. Los sistemas, los procesos y los controles se diseñan para poder asegurar los servicios para los cuales están destinados. Gestionar cualquier entidad pública o privada, sigue los mismos procesos de aprovisionamiento, pagos, producción y prestación de servicios. Los ciclos de ingresos y desembolsos están presentes y la necesidad de asegurar el cumplimiento de políticas, procedimientos, regulaciones, leyes, están siempre actuantes, sobre todo cuando los actores del sistema tienen auto respeto y se conduce con el respeto a la ética. Pero desde el punto de vista del estado y la gestión pública, las trampas están a la orden del día, y el hecho de que se hable hasta de procesos automatizados, pone de relieve algunos cuestionamientos, pues para el dominicano está claro: quien hace la regla hace la trampa. Y las prácticas deshonestas y corruptas en la cosa pública no desaparecen ni por decreto ni por intenciones demostradas en el más alto nivel gubernamental. Elito decía, la corrupción se detiene en la puerta de mi despacho, pero no negaba la corrupción rampante ni los cientos de nuevos millonarios que se crearon en sus gestiones de gobierno. Sin embargo de allá para acá, la corrupción, el endeudamiento, y el entreguismo de nuestra soberanía, han marcado un hito en la historia reciente, sobre todo en las últimas tres décadas, y el grado de deterioro moral, social, político, y de gestión ética en la cosa pública, ha sido tal, que las instituciones han venido en franco descalabro, creando una cultura compartida por la mayoría de los dominicanos, donde se piensa y se siente sinceramente, que no se puede confiar en nadie. Bajo ese escenario degradante y degradado, tocan las puertas de la oportunidad los “avances tecnológicos”, que desde el punto de vista humano criticamos, sin embargo, cuando se habla de la gestión pública, aunque queramos tapar el sol con un dedo, y seguir con el clientelismo, el populismo, el nepotismo y el saqueo descarado del erario, esos avances tecnológicos apuntan a servir como arca de Noé para salvar el uso correcto y transparente de los fondos públicos. Esos dos ciclos de ingresos y de gastos o de desembolsos, podrían estar totalmente automatizados, pero sobre todo el ciclo del uso de los fondos públicos. Pero yendo más allá, como no es posible asegurar un desempeño honesto de mortal alguno en la tierra que Colón piso, dar cabida a los híbridos, a los robots, para que gobiernen la nación, podría ser un mejor experimento que el piloto de la semana recortada. Se imaginan a un Robot presidente y a todo su gabinete Robots humanoides. Todos programados para hacer lo correcto y para servir a la nación. Y cuantos procesos más se podrían automatizar con la IA y poder decir que se tiene un Estado Serio e Inteligente. ¿Cuántas botellas desaparecerían, cuantas personas están sin hacer nada en la cosa pública con súper salarios por ser compañeritos?. Claro está, terminaría el amiguismo, ya no habría el afán de la meritocracia, pues si los robots hacen el trabajo, te quedaras en tu casa recibiendo un salario universal. Es una locura verdad?. Pues no lo veo tan lejos, porque si ya las grandes multinacionales avanzan con altas rotaciones de personal, no faltara mucho tiempo para que comiencen los gobiernos a imitar, por aquello de la aplicabilidad del BENCHMARKING. No tener que inventar la rueda, sino copiar e implementar las “mejores prácticas”, mirando fuera del cajón. Claro el costo social y político es enorme, y que les importa a los enajenados de empatía, que son la gran mayoría de los líderes de la partidocracia. Una empatía fingida por los problemas populares pero que desaparece de inmediato se llega al poder, para sencillamente hacer negocios con el dinero del pueblo y terminar de entregar la nación al mejor postor. Así que no se sorprenda si se implementan modelos de IA para las compras y contrataciones para asegurar que termine el robo y el uso corrupto del dinero. O se utilice la IA y los robots para gobernar la nación, ya que la partido mafia toda, está en lo mismo, deseando llegar para enriquecerse con el dinero del pueblo. Un estado serio e inteligente, parece futurista pero podría estar más cerca de lo que podríamos pensar.

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