Intensificación de una situación incómoda
Primer Tiro Algunos notables economistas suscriben la hipótesis de que la desaceleración del crecimiento (la variación acumulada del Índice Mensual de Actividad Económica, IMAE, se redujo de 2.3% a 2.1% entre septiembre y diciembre del año pasado) se explica por una caída del consumo privado, principal componente de la demanda interna, variable para la cual, a diferencia del IMAE, no existen datos mensuales. Esta hipótesis es completamente inconsistente con lo que predice la teoría en que se fundamenta el esquema de metas de inflación, según la cual se esperaría, que la reducción de 147 puntos básicos (efecto del intento de aplicar una política monetaria expansiva restringida) en la tasa de interés activa promedio registrada entre julio del año pasado y el cursante mes de febrero, estuviese acelerando la demanda interna a través del aumento del consumo privado. Aunque inconsistente, la sustentación de la hipótesis no es tan incómoda como la que presenta la aceleración inflacionaria. Segundo Tiro La inflación anualizada se ha acelerado desde 3.40% en julio del año pasado, a 4.98% en enero del año en curso, alcanzando el límite superior del rango meta de la política monetaria, y si el principal componente de la demanda interna está cayendo, la aceleración inflacionaria no puede atribuirse a un calentamiento o exceso de demanda. Desde octubre del año pasado hasta el cursante mes de febrero, el tipo de cambio promedio de venta ha mostrado una tendencia hacia la baja, pasando de RD$ 63.89 en noviembre 2025, a RD$ 62.83 en el cursante mes de febrero. Por tanto, la aceleración de la inflación tampoco puede atribuirse a un aumento del tipo de cambio. Todavía no se ha planteado una teoría o hipótesis explicativa de la persistencia del fenómeno de la aceleración inflacionaria, pero el choque negativo de la oferta de bienes finales e intermedios del grupo de alimentos y bebidas juega un papel explicativo muy importante, y el asunto fundamental a tomar en cuenta es si el mismo tiene carácter permanente, en cuyo caso el fenómeno colocaría a la política monetaria en una situación muy incómoda, o transitorio, situación en la que habría que esperar que la inflación retorne al centro del rango. Tercer Tiro Pero podría existir otro componente distinto al choque externo: la permanencia y ampliación del diferencial de tasa de interés ha sido incorporado a las expectativas de largo plazo de inflación (la baja tasa de interés aumentará el consumo privado y los precios), y devaluación (aumentará la demanda de activos en moneda extranjera y disminuirá la de los expresados en moneda nacional). El espacio para una nueva reducción de la tasa de política no existe, lo que es contrario a las expectativas de los inversionistas institucionales (intermediarios financieros y fondos de inversión) de que el Banco Central continuará reduciéndola (lo cual quedó claramente reflejado en la demanda de rendimiento exigida a los títulos de la última subasta de notas de dicha entidad), lo que estaría fundamentado en expectativas de disminución de la tasa de política de la FED. Los tesoreros y directores de inversión estarían negando la situacion incomoda, partiendo de que la política monetaria priorizaría el fomento del crecimiento, pero si privilegia el deber ser de controlar la inflación, la necesidad de aumentar la tasa de interés seguiría intensificando una situación muy incómoda.