Astrología, revolución y nuevos comienzos
Dejamos atrás el año de la serpiente, un periodo que representó para muchos un proceso de profunda renovación, semejante a mudar la piel. Esta transición, aunque necesaria, ha resultado dolorosa, especialmente para quienes se resisten a los inevitables designios del destino. A partir del día 17, iniciamos el ciclo del caballo de fuego, el cual nos invita a canalizar nuestra energía y determinación hacia una meta clara y definida. Este periodo simboliza el levantamiento, la renovación y el reinicio: debemos tomar las riendas de nuestras vidas para evitar ser arrastrados por las circunstancias. Ese mismo día ocurre un eclipse, anillo de fuego, según la tradición, se abre un portal a otros planos, cada uno decide qué hacer con las circunstancias, para los antiguos en los eclipses sombra vence a la luz revelando partes nuestras que reposan en las tinieblas. Momentos de revolución y siembra de lo que deseamos ver manifestado. De todas formas, la prudencia sigue siendo la llave, como el elefante que en su andar difícilmente cae en arenas movedizas porque asegura pisar firme antes de afincarse totalmente. A partir del miércoles, se siente la energía de Piscis, dejando atrás la lógica de Acuario para penetrar en la madurez intuitiva del sabio, la narrativa ha ido desde los inicios de Aries, ya ha pasado todos los procesos, se conecta con otros planos, la disolución del ego, el descanso que nos proveerá fuerzas para volver a comenzar en Aries, cuando el sol alcanza el equinoccio, ofreciendo un nuevo comienzo. Si a todo esto, agregamos que próximo viernes 20 de febrero, a conjunción de Saturno y Neptuno a 0° de Aries haciendo un tiempo impresionante, el Señor del karma, la ley y las estructuras de Saturno de diluyen en las aguas de Neptuno, la más excelsa forma de arte, inspiración, poesía, inspiración divina, a los cero grados del Carnero, en lo concreto, remueve el guion de tu vida en algún sector en particular para lo que se requeriría un estudio más profundo, para lo que se requiere, hora, fecha y lugar de nacimiento por lo que cada uno debería consultar particularmente. Independientemente de nuestra conciencia, los efectos hablarán por si solos. El retorno de Saturno se produce aproximadamente cada 29 años, mientras que su conjunción con Neptuno ocurre cerca de 36 años. Desde una perspectiva astrológica, la conjunción con Neptuno se asocia con ideales, espiritualidad y procesos de disolución. Estos cuerpos celestes combinados pueden reflejar el compromiso con un ideal, la disciplina orientada hacia metas oníricas o la posibilidad de desilusión cuando las expectativas no coinciden con la realidad. Las 72 horas luego de la luna nueva, ofrece una energía con una intensidad notable y cambios abruptos que impulsan la transformación de relaciones y actividades que ya no aportan energía positiva para manifestar nuestros deseos. Para quienes ven la astrología desde una perspectiva espiritual, esta se convierte en una herramienta de autoconocimiento excepcional; los astros transmiten la energía divina, y el cielo se interpreta como un libro sagrado donde está escrito el libreto de la película de nuestra vida. Para quienes ven la astrología desde un enfoque espiritual, esta se convierte en una herramienta de autoconocimiento, donde los astros transmiten la energía divina. Tener la carta natal es magnífico en tiempos inciertos, ayuda a identificar bloqueos y potenciar cualidades, facilitando así crear el destino que anhelamos y merecemos. A que cada vez más profesionales de la conducta incursionan en su estudio en búsqueda de respuestas y crecimiento personal, otros, para la toma de decisiones conscientes. Doy fe de su beneficio a través de más de treinta y cinco años en la elaboración de cartas astrales, revoluciones solares y la enseñanza de esta disciplina.