Un mundo al revés
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Un mundo al revés

Demasiadas cosas extrañas están ocurriendo entre los humanos en los últimos tiempos. Es como si el mundo se estuviese poniendo del revés, donde lo normal deja de serlo para dar paso a conductas o actitudes radicalmente opuestas. Parecería que nos asomamos a una era de deshumanización en la que los valores que caracterizaron el paso del hombre por la Tierra están siendo sustituidos por una ola distópica. Una ola que desdibuja los límites entre lo correcto y lo incorrecto creando nuevos entornos de vida surrealistas y confusos. Todo esto viene al caso ante las tendencias que se abren paso entre los humanos para elegir modos de relaciones amorosas o sexuales con objetos inanimados. En medio de las incertidumbres que genera la revolución tecnológica, ya aparecen las "bodas digitales" entre personas y avatares creados por inteligencia artificial, como la celebrada recientemente en Japón. Pero también han surgido "matrimonios" afectivos entre humanos y maniquíes, robots, muñecos o estatuas, e incluso con animales. En Alemania han aparecido personas que salen a los parques a pasear perros invisibles, utilizando correas y collares para dotar de realismo a su imaginación. Hay otros, como los llamados therian, que van más lejos, pues asumen que en realidad son animales —no personas—, se disfrazan como tales, caminan en cuatro patas y adoptan sus comportamientos habituales. Dejan de hablar para ladrar, rugir o maullar, según sea el caso, confirmando la premisa de que vivimos inmersos en una suerte de locura existencial que transforma aceleradamente el panorama de las relaciones humanas. Otras conductas son las de personas que establecen vínculos afectivos y románticos exclusivamente con personajes de ficción, ya sean de series, películas, videojuegos o libros, rechazando cualquier interacción con seres humanos reales. Existen también individuos que se identifican espiritualmente como seres no humanos, como dragones, criaturas mitológicas o extraterrestres, adoptando sus supuestas características y costumbres. Y por igual los “tecno-solteros”, quienes programan citas románticas con asistentes virtuales o chatbots avanzados, llegando a considerarlos sus parejas sentimentales y compartiendo con ellos su vida cotidiana.

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