¿Diez mil dólares para huir del país?
El país tiene 60 años de estabilidad democrática, con elecciones cada cuatro años y gobiernos constitucionales sin interrupción. Con escasas excepciones, lleva más de veinte años de crecimiento sostenido promedio de cinco por ciento anual. Es, sin duda, una democracia consolidada y una economía que registra números envidiables. No obstante, es inexplicable que un dominicano tome prestados 10,000 dólares para pagar el transporte de un viaje ilegal en una frágil yola para tratar de llegar a Puerto Rico. En un viaje mucho más arriesgado que desafiar el mar a contracorriente, algunos jóvenes pagan esa misma suma o algo más para tratar de penetrar a Estados Unidos a través de México. En ambos casos suponen el alto costo y la peligrosa travesía, pero los desafían dejando atrás un país de “consolidado crecimiento” e indiscutible democracia. Constituye un gran desafío para académicos ayudarnos a entender qué mueve a un dominicano a abandonar un terreno fértil para correr peligrosas y costosas aventuras. Y no se van simples aventureros o personas desarraigadas. Salen médicos, ingenieros, economistas, enfermeros, agrónomos, periodistas, abogados, letrados. Lo que puede parecer una locura, se está tornando una rutina escapatoria. En lo que el gobierno y los expertos analizan el extraño fenómeno, se nos ocurre recomendar al Estado que se ocupe de incrementar la inversión en infraestructura, fomentar el empleo público y dinamizar el comercio. Por más que el gobierno distribuya ayuda social, nunca variará la gran pobreza del país que fomenta el parasitismo y la haraganería. Si le damos oportunidad de trabajo a la gente y se reduce la regaladera, ya veremos un país de pie creciendo a la par de otras naciones que ponen al Estado al servicio de su desarrollo. Si el gobierno invierte mucho más en la infraestructura necesaria y servicios esenciales, el sector privado no tiene más opción que hacer lo mismo para perseguir las oportunidades de desarrollo. Mientras veamos a gente pagando más de medio millón de pesos para escapar del país en busca de oportunidades, las estadísticas se percibirán como puro maquillaje para engañar a los incautos.