Verdades incómodas (I)
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Verdades incómodas (I)

Ayer se celebró el Día del Amor y la Amistad, muchas felicidades para los que lo celebran y para los que no, también; es válido y no es obligatorio pensar que el otro está equivocado. Lo importante es lo que usted crea sin imponer, ni ofender ni menospreciar al que piensa diferente. No, el hecho de una persona no querer tener hijos, sea hombre o mujer, a pesar de que la presión social es mayor en las féminas, no implica que esté cometiendo un pecado, no está mal por elegirse ella/él. Cada cual es diferente y tiene sus prioridades en la vida, no tiene que cumplir ningún rol con la sociedad si así lo desea. Dejemos de preguntar ¿Y los hijos para cuándo? ¿Mira que ya no te haces más joven?, no tener hijos también es una decisión valiente. Ser emprendedor, eso no es para todo el mundo. ¿Quién le dijo a usted que todos podemos ser dueños de nuestro destino?, hay personas a las que no les interesa tener su libertad financiera o cumplir el sueño de ser su propio jefe. Recuerdo que una amiga una vez me dijo, ¡Ay no! “A mí me gusta tener mi sueldo seguro, cumplir mi horario, irme de vacaciones y tener mi seguro médico asegurado”. Aunque en un principio me chocó, entendí que ella no tiene que pensar como todo el mundo y si ella es feliz hay que respetar y punto. Tener redes sociales, subir contenido, dejarles saber a los demás dónde estamos, qué comemos, qué hacemos, qué nos ponemos o simplemente hacerle creer al otro que tú sí y él no. Señores, entiendan que durante miles de años las sociedades se desarrollaron sin redes y que, aunque existían otras formas de mostrarnos a terceros, había una privacidad que era de lo más normal tener. No es verdad que usted tiene que publicar, enseñar y dejarles saber a gente que no la conoce lo que hace o vive, es natural vivir una vida normal y eso está bien. Ser corteses no nos quita lo valiente. Caramba, cómo se ha perdido la simple cortesía de responder un ¡Hola!, o un Estimado fulano/a, le escribo para hacerle llegar esta invitación. Dejar en visto se ha vuelto una norma en el mundo de hoy, entre compañeros y colegas. Un simple hola, gracias por la invitación, pero no podré o quizás un enviaré a otra persona pudiera bastar, pero el silencio e ignorar nos hace más importantes, con la excusa de que no lo vi, no me importa o pensé que te había respondido. Nos ahorraríamos tantas cosas con las normas de cortesía. Es sano saber decir que NO sin sentirte culpable. Muchas veces por el compromiso con esa persona, uno no se atreve a decirle que no y entonces pasa por situaciones malas, protervos momentos o el peor día o rato de su vida, por el simple hecho de decirle que sí a alguien por cumplir y que no se sienta bien, usted sabe lo poderoso que es un no en la vida de los demás, inténtelo. La mentira que nos han vendido de que una persona indiscreta, sin modales o sin nada de tacto, que dice todo lo que le llega a la cabeza y ofende a los demás, es una persona honesta y directa. No señor, no confundamos las cosas, ni se dejen llevar de esa nueva andanada de que a la gente le gustan esos personajes que vemos en medios o en la vida diaria, porque se quieren vender como los más directos y sin pelos en la lengua, nada más alejado de la realidad. Me faltan muchas verdades incómodas, pero esta es apenas la primera entrega, ya continuaremos con otras más adelante…

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