Mi día perfecto
Este artículo sale cerca del 14 de febrero, Día del Amor y la Amistad. Pensé hablar del amor y su definición filosófica, pero, es un tema tan amplio que busqué una forma sencilla de abordarlo. La encontré a través de mi día perfecto. Lo que describo parte de mi experiencia vital y busca dar ideas para que puedan hacerme llegar en qué consisten sus mejores 24 horas. Debo aclarar que el orden en que describo los momentos no responde a una jerarquía entre ellos. Mi día perfecto tiene siempre un espacio de lectura. Es algo que vengo tomando como tradición desde hace años y lo veo como una lectio divina una especie de reflexión orante que me acerca a Dios. Un poco parafraseando a Agustín de Hipona creo que quien lee ora dos veces, al menos, es algo que siento en los momentos donde esas hormigas negras que llamamos letras se muevan a mi mente para crear mundos fantásticos. Otro elemento que me hace feliz es el poder hacer al menos un rato de ejercicio, suelo separar un momento para eso y siento que me regala vida. ¿A ustedes también? Algo que me hace feliz es dedicar al menos 30 minutos a orar en silencio. Suelo hacerlo con la aplicación, Rezando Voy como herramienta; me desconecto y trato de vivir ese silenciamiento que describe el escritor y sacerdote Pablo d'Ors como una escucha interior profunda alejada del ruido externo. Otro elemento que valoro mucho es el poder comer algo sabroso, si es en compañía de gente que quiero, mejor. Lo pongo de último, pero es un momento especial de mi día perfecto y es el pasar tiempo con mi esposa. Varias veces luego de leer, correr, orar, comer sabroso, cuando estoy junto a ella en la noche suelo decirle, esto es mi día perfecto. Tengo un indicador que no falla, el tiempo pasa volando, como si se quisiera escapar montando sobre una bicicleta marca felicidad. Una frase que lo describe es cuando decimos mi esposa y yo, “mañana volvemos a nuestra cotidianidad”. Como un extra, voy descubriendo que me ayuda en el equilibrio del día el saber que mi familia está bien y conversar con gente vitamínica que aunque no siempre estén de acuerdo conmigo, me suelen aportar algo de carga en mi batería existencial. Sé que esto del día perfecto depende de la etapa de vida que cada uno de los lectores esté viviendo. Qué bueno es tener claridad en los indicadores de felicidad en nuestro día, pues nos ayudan a realizar un cheklist mental del umbral con el que aspiramos vivir. Me gustaría conocer otros días perfectos, son historias que vienen cargadas de energías. Los leo por la web, Facebook o WhatsApp.