Inseguridad
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Inseguridad

Apreciado lector, prácticamente todas las definiciones psicológicas de inseguridad son tortuosas porque fundamentalmente están basadas en el psicoanálisis. Así que le daremos una sumamente sencilla, extraída básicamente de la sabiduría de nuestros campesinos: Una persona insegura es aquella que no cree en sí misma -aunque suelen aparentar que sí-, lo cual suele llevarles a desconfiar de los demás (paranoia reactiva), y a no disfrutar de manera auténtica de sus éxitos. Veamos algunos casos de personajes bíblicos y seculares con inseguridad. Moisés, éste es prácticamente conocido hasta por aquellos que aborrecen los temas bíblicos. El asunto es que Jehová le asegura que le apoyará y le encomienda una misión. Pero ocurre el siguiente diálogo: “Entonces dijo Moisés a Jehová: ¡Ay Señor!, nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes, ni desde que tú hablas con tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua. Y Jehová le respondió: ¿Quién dio la boca al hombre? ¿O quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo Jehová?, ahora pues, ve, y yo estaré en tu boca, y te enseñaré, y te enseñaré lo que hayas de hablar. Y él dijo: ¡Ay Señor! envía, te ruego, por medio del que debes enviar. Entonces Jehová se enojó contra Moisés". (Éxodo 4:10-14). Es muy fácil percibir que las palabras de Moisés son las de una persona insegura que trata de escudarse usando como excusa la discapacidad de su tartamudez. Es muy probable que usted piense al leer lo anterior que una discapacidad, del tipo que sea, siempre será una excusa válida para cualquier cosa. Sin embargo, no es completamente cierto. Pondremos tres ejemplos ocurridos en nuestra vida cotidiana, que demuestran lo contrario. 1. Precisamente en el mes de febrero, hace 53 años (1973) una persona discapacitada físicamente, pero completamente segura de lo que deseaba hacer, desembarcó junto al coronel Francisco Alberto Caamaño y siete guerrilleros más. Nos referimos a Heberto Giordano Lalane José, el cual por su valentía, osadía y coraje inaudito era apodado “el fiero”. Y haciendo honor a su apodo, murió combatiendo con fiereza, tratando de evitar que fuese apresado su líder el coronel Caamaño. O sea, su discapacidad física no le llevó a ser una persona insegura. 2. El presidente norteamericano Franklin Delano Roosevelt, quedó paralítico debido a la polio antes de ocupar ese cargo en 1921. Sin embargo, se convirtió en el único presidente norteamericano en ser elegido cuatro veces, y logró sacar al país de lo que se conoce como la gran depresión económica. Y aunque murió antes de finalizar la Segunda Guerra Mundial, fue uno de los héroes de esa confrontación bélica. Y quien esto escribe considera que ha sido el mejor presidente que han tenido los norteamericanos. Lo importante es que usted perciba que su incapacidad no le llevó a ser una persona insegura. 3. El doctor Joaquín Balaguer en sus últimos diez años de gobierno (1986-1996) tenía discapacidad visual. Pero hasta sus opositores más radicales reconocen que esos fueron sus mejores años como presidente. Y al igual que con los anteriores, la discapacidad física no le llevó a ser una persona insegura. Otro caso bíblico de persona insegura lo tenemos con Barac, quien era el jefe del ejército de Israel en el tiempo que Débora era gobernadora y profetiza. Y ella envió a buscar a Barac y le dijo: Yahvé te escogió para que derrotes a Sísara, jefe del ejército de los cananeos. Barac, en lugar de sentirse entusiasmado, dejó evidenciada su inseguridad y le respondió a Débora: "Sí tú fueres conmigo, yo iré; pero si no fueres conmigo, no iré". (Jueces 4:8). Esa respuesta de Barac estuvo motivada en la fortaleza del ejército que dirigía Sísara. Es fácil percibir que el inseguro jefe militar Barac creyese que Débora reaccionaria llena de temor ante su petición, debido a que en esa época remota ser mujer era considerado como una especie de incapacidad para ser combatiente. Es evidente que Barac no conocía la psicología femenina. Así por ejemplo en nuestro amado país durante la guerra civil de 1965 muchas mujeres se destacaron como combatientes, entre ellas Piky Lora, Delta Soto, Sagrada Bujosa, la más aguerrida conocida como Tina Bazooka, la intelectual y profesora de quien esto escribe Fiume Gómez y otras más. Así que ser mujer no es obstáculo para ser combatiente, ni insegura. Para sorpresa del general Barac, Débora le respondió que iría con él pero no tendría la gloria de esa campaña militar porque Yahvé entregará a Sísara en manos de una mujer. (Jueces 4:9. Versión Biblia de Jerusalén latinoamericana). Amable lector, usted debe imaginar el rostro de tremenda sorpresa del general Barac cuando Débora le dijo que iría y que estaría al frente del combate. Y esa acción de ella, produjo lo que en la jerga militar se conoce como levantar la moral, un estado de ánimo especial que motiva a las tropas. Ocurrió que ciertamente vencieron y la gloria correspondió a Débora, quien con su seguridad cambió el temor del pueblo en un triunfo resonante. El siguiente caso de inseguridad está en la persona que tuvo el honor de ser escogido como el primer rey de Israel: Saúl. Cuando Samuel, quien fue el último gran juez de Israel, le informó a Saúl que Yahvé lo había escogido para que fuese el primer rey de Israel, esta fue su respuesta: "¿No soy yo de Benjamín, una de las menores tribus de Israel? ¿No es mi familia la más pequeña de todas las tribus de Benjamín? ¿Cómo me dices estas cosas?". (1 Samuel 9:21. Versión Biblia de Jerusalén latinoamericana). Esa respuesta de Saúl es típica de las personas inseguras, debido a que suelen ser pesimistas, o sea, se resisten a creer que les pueden ocurrir cosas buenas, notables y trascendentes en sus vidas. Algo parecido al personaje Casimiro Valdez, creado y magistralmente actuado por Luisito Martí, que terminaba siempre su actuación diciendo:" Yo sí soy un hombre que tiene mala suerte". El asunto es que Saúl, fue el primer rey de Israel, pero por su inseguridad, su conducta no fue considerada buena y Yahvé lo desechó. Ante la reacción de Saúl, Samuel no usó con él la técnica psicológica que se conoce como “Desensibilización sistemática”, que consiste básicamente en ir preparando poco a poco a la persona X, hasta lograr que esté capacitada para enfrentar y manejar adecuadamente cualquier situación conflictiva o penosa. Samuel, en cambio, usó lo que se conoce como técnica de implosión, que consiste básicamente en actuar de manera drástica. Así por ejemplo, durante la Segunda Guerra Mundial, los pilotos de combate que confesaban a sus comandantes fobia a volar su avión, sus superiores ordenaban que los escoltasen y los subiesen al avión, y los enviasen inmediatamente a combatir. Apreciado lector, usted puede percibir que las personas inseguras, aunque logren conseguir éxitos sociales, no suelen lograr ser felices, porque ya sabemos que internamente no creen que lo merezcan. Veamos finalmente algo que podría parecer grandioso, sin embargo, lo que nos deja es una gran enseñanza. Nos referimos a la extraordinaria película titulada: "Annie Hall”, escrita, dirigida y actuada por el genial, Woody Allen, la cual fue estrenada en 1977. En el filme, el personaje Alvy Singer, interpretado por Woody Allen, dice la siguiente expresión que le fascinaba al gran maestro de la psiquiatría española Don Alonso Fernández: "Son 15 años de tratamiento... Si este año no me curo, el próximo iré a Lourdes". Se refiere de manera cínica al fracaso de la terapia psicoanalítica con él, porque durante 15 años de tratamiento no sentía mejoría, al igual que narra el evangelista Marcos sobre la mujer que parecía de un sangrado uterino anormal durante 12 años y los médicos, en lugar de ayudarla, lo que habían hecho era empobrecerla. (Marcos 5: 25-34). De igual manera, el paciente Alvy Singer tenía 15 años en terapia psicoanalítica y no había logrado curarse de su neurosis de carácter = inseguridad. Razón por la cual, aunque era ateo, dijo que iría a Lourdes -la virgen mejicana- que se asegura hace milagros. Claro está usted ya sabe que lo decía de manera cínica para burlarse de la terapia psicoanalítica. Quien esto escribe se queja y se burla de esos tratamientos prolongados e infructuosos, que solo sirven para incrementar la economía de los médicos tratantes. Conclusión: Aunque a usted le haya parecido terrible y salvaje la técnica de terapia de implosión usada por los comandantes con los pilotos, le diré que es la técnica correcta para curar sin usar ningún fármaco a las personas inseguras, tratando de lograr la curación, en no más de tres sesiones clínicas. Aprendiendo a valorarse y amarse a sí mismos, o seguir viviendo dramatizando sus vidas, con el objetivo de que influencers, coachs y otras personas les digan palabras melosas o almibaradas, que aunque ciertamente sean hermosas, no resolverán nada. La Biblia dice en Santiago 1:8: “La persona de doble animo es inconstante en todos sus caminos”. Algo que podría parecer gracioso, quien esto escribe también se queja. Pero la manera más sencilla de vencer la inseguridad -aunque le parezca ridícula- es sencillamente todas las mañanas mirarse en el espejo y decirse mentalmente: eres una persona valiosa y con la ayuda de YAHVÉ hoy derribaré todos los obstáculos. El autor es psiquiatra y general retirado del Ejército

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