De ángeles, hombres y demonios
El pueblo como freno principal pero insuficiente ante el gobernante
De esta manera, Madison articuló en un solo núcleo conceptual, como nadie antes o después que él, la teoría de la división de poderes con la teoría de los frenos y contrapesos (los llamados checks and balances), lo cual constituye un rasgo distintivo del constitucionalismo norteamericano. Como los hombres no son ángeles ni los ángeles gobiernan a los hombres, la estructura de poder debe contar con las normas, las instituciones y los procedimientos (la Constitución y las leyes) que enmarquen y controlen el accionar de los gobernantes. De ahí surgen los límites, los controles y los contrapesos entre las diferentes ramas del gobierno para que nadie se apropie de todos los poderes o pretenda gobernar sin observar los límites legales, los cuales se establecen precisamente para evitar excesos y abuso del poder.
Esta visión madisoniana, que se sustenta en un escepticismo que alcanza a la naturaleza humana y al ejercicio del poder, tiene validez tanto en el ámbito interno de los países como en el ámbito internacional de las relaciones entre los Estados. A pesar del reconocimiento de que el poder y la fuerza han sido factores claves en las relaciones entre las naciones durante siglos, una de las grandes conquistas de la humanidad fue llegar a plasmar un orden jurídico internacional que permitiera resolver las controversias de la manera más justa y pacífica posible. Ciertamente, las guerras y los conflictos están lejos de desaparecer, pero la legalidad y la institucionalidad internacional que se creó a partir de la Segunda Guerra Mundial sirvió para contener tensiones, reducir los riesgos de la guerra y limitar la capacidad de los más poderosos de imponerse por la fuerza contra los más débiles.
Estos logros, cuyas fuentes primarias son en gran medida las ideas de pensadores como Madison y otros genios políticos e intelectuales del momento fundacional de Estados Unidos, hay que preservarlos, enriquecerlos y fortalecerlos. Desestructurar o debilitar los sistemas normativos y los mecanismos de frenos y contrapesos para volver a un ejercicio del poder basado en una voluntad humana absoluta e incontestable no hará otra cosa que desatar demonios que nada ni nadie, a la postre, podrá contener.
Como los hombres no son ángeles ni los ángeles gobiernan a los hombres, la estructura de poder debe contar con las normas, las instituciones y los procedimientos (la Constitución y las leyes) que enmarquen y controlen el accionar de los gobernantes. De ahí surgen los límites... para que nadie se apropie de todos los poderes
Como los hombres no son ángeles ni los ángeles gobiernan a los hombres, la estructura de poder debe contar con las normas, las instituciones y los procedimientos (la Constitución y las leyes) que enmarquen y controlen el accionar de los gobernantes. De ahí surgen los límites... para que nadie se apropie de todos los poderes
Abogado y profesor de Derecho Constitucional de la PUCMM. Es egresado de la Escuela de Derecho de esta universidad, con una maestría de la Universidad de Essex, Inglaterra, y un doctorado de la Universidad de Virginia, Estados Unidos. Socio gerente FDE Legal.