Skyscraper live
El documental es variopinto. Pero a fin de cuentas es documental y no puede confundirse con conciertos populares o actos sensacionalistas. Por respeto a mis lectores no voy a explicar algo que ya deben saber gracias al sentimiento que ha dejado el género en cada estreno, ya bien en forma de historia o desgarro. Pero lo cierto es que, en la mayoría de los casos, el documental tiende a olvidarse ante la gran avalancha de acontecimientos cotidianos con historias olvidables que cada día inundan los canales streaming. Hoy no vamos a hablar de documentales, sino de actos acrobáticos, trucos o desafíos más recordados. Son aquellos donde el deslumbramiento se impone a partir de la filmación de un hecho populoso. No hay guion, ni vestuario ni maquillaje ni cinematografía, mucho menos música, tramoya y elementos técnicos. Las locaciones se reducen al lugar escogido para efectuar un acto intrépido que llamará la atención por su complejidad, así como el valor personal de quien enfrenta la prueba, y la vence, “por unos dólares más”. Recuerdo aquellas filmaciones sobre desastres ecológicos, asesinos en serie, alpinismo o escalamiento de altas montañas donde la voz en off de un relator narra sucesos con voz dramática y aire impactante para llamar la atención. Recuerdo los episodios de exhibición muy limitada donde el mago David Copperfield, casi muere en la “cama de la muerte”, o en el cruce de la Gran Muralla China; o en 1983, cuando usando una plataforma giratoria y un gran telón, logró que la Estatua de la Libertad de Nueva York simulara su desaparición ante millones de espectadores. Sus trucos no llamaron la atención a la industria del cine. No eran documentales. Pero sí atendían al comercio, y al raiting. No sé cuánto dinero recibió por armar esos trucos, pero tampoco interesa. “Skyscraper live” no es un truco, es una proeza sensacionalista estrenada por Netflix en 2026 sobre la hazaña de Alex Honnold quien, por medio millón de dólares, escaló a la vista de varios centenares de personas, el icónico edifició Taipéi 101, de 520 metros de altura por su parte externa. Esta proeza quedará como otro acto de arrojo personal y desafío a lo imposible, así como el esfuerzo que significó para el protagonista. Pero nada más. Pronto será olvidada y a otro se le ocurrirá una nueva idea en busca de dinero. Los selfies de quienes lo vieron y saludaron por dentro del edificio mientras él escalaba por fuera, repito, pronto serán sustituidos por otros de igual y mayor categoría. Ficha Técnica País: Estados Unidos. Año: 2026. Duración: 116 minutos. Director: Joe DeMalio. Género: Espectáculo. Sinopsis: Alex Honnold se propone ascender al segundo rascacielo más alto del mundo, el Taipei 101, de Taiwán.