Día Nacional del Folklore 2026
Hace días llamé a Yokaira Martínez (La Doncella del Acordeón) para preguntarle si tiene guardado el trabajo que le hice en este periódico en el 2015 sobre la Escuela Típica Perico Ripiao, que dirige su padre Ramón Martínez junto a ella y titubeó, porque parece que lo tiene tan guardado junto a otros documentos que en estos momentos desconoce su paradero por una mudanza. Mi objetivo era regalarle ese trabajo, como a otros portadores de tradiciones porque ya no tendré un local para exhibirlos y qué mejor que estén en las manos de sus protagonistas, para continuar con mi programa “Preservando la memoria historia familiar de los portadores de tradiciones”. Pues el encuentro se materializó el martes pasado, Día Nacional del Folklore, en mi hogar, el cual aproveché para conversar con ella sobre el acordeón y los libros que ha publicado en esa área, degustando un pan de maíz con historia familiar, elaborado por mí y una refrescante bebida de flor de Jamaica. La pared o el “seto” es el lugar más preciado de la sala rural para colgar no solo fotos del árbol familiar (matrimonios, graduaciones, bautizos), sino también los reconocimientos a sus logros, como diplomas, trofeos y recortes periodísticos como el mío. Esos trabajos resaltan su progreso, su lucha diaria y el orgullo que infunden en la familia, la vecindad y la provincia. Colgados allí, se convierten en faros de memoria, accesibles para que sus descendientes los vean y se inspiren. Eso es lo que estoy haciendo, procurando concientizar a esos portadores que desconocen el gran valor de lo que ellos practican, además de aportar a la sociedad con orgullo de familia, de su vecindad y su provincia. Cuando inicié el proceso hace años les regalaba el escrito plasmado en el periódico y luego me di cuenta de que ellos lo doblaban y los guardaban sin ningún cuidado, muchas veces debajo del colchón y allí se deterioraban.