Gordon Brown y Bukele
El manejo estratégico de las reservas de oro ha dado origen a grandes desaciertos y ventajas en la historia monetaria. El Salvador pudiera ser un ejemplo
Poco después, explotó la burbuja tecnológica y aconteció la crisis bancaria subprime. Los bancos centrales no lograron contener la inflación, y el oro superó los USD 1,000/oz. La venta de Inglaterra pasó a la historia como uno de los desaciertos más costosos de política monetaria.
En 2021, Bukele, quien hereda un sistema monetario dolarizado, decidió legalizar el uso del bitcoin y comprar para sus reservas pensando que el cripto sería la moneda del futuro, permitiría aumentar la inclusión financiera y reduciría los costos de remesamiento. Poco después, el Bitcoin se desplomó como nuevamente de ocurrir en enero.
¿Que hizo El Salvador? Por primera vez desde 1990 compró oro, aumentando sus reservas en 32 % aunque había seguido acumulando, e incluso minando, bitcoin.
Todo indica que sería conveniente acumular una proporción del oro producido y documentar las posibilidades para rentabilizarlo, ya que, por demás, sirve como colateral para reducir el costo del financiamiento externo. A saber, un punto porcentual de rebaja solo sobre el nuevo endeudamiento anunciado por USD 2,750 millones a 8 y 12 años implicaría un ahorro de USD 180 millones, equivalente al 12 % de las exportaciones de oro en 2024.
Fiscalmente, los ingresos del oro han representado un 10 % del gasto público total desde 2013. Como el 88 % del gasto es corriente, implica que igual por ciento de las exportaciones de oro, un mineral escaso y no renovable, se esfuman: la mitad en salarios y la quinta parte en intereses. Así, el 4 % de los salarios públicos se pagan con oro.
Economista Senior de firma Intelligent Economics.