Las extensiones de pelo, un cóctel de tóxicos peligroso para la salud
Las extensiones de pelo pueden estar fabricadas con fibras sintéticas y/o materiales de origen biológico, incluido el cabello humano, y a menudo se tratan con sustancias químicas para hacerlas resistentes al fuego, impermeables o antimicrobianas.
Se colocan directamente sobre el cuero cabelludo, y cuando se calientan y se peinan, liberan esas sustancias químicas al aire y pueden ser inhaladas.
El problema es que las empresas que fabrican las extensiones en Estados unidos "rara vez revelan los productos químicos utilizados para conseguir esas propiedades, lo que impide que los consumidores sepan el efecto para su salud de su uso prolongado", señala una de las autoras del estudio, Elissia Franklin, investigadora en el Instituto Silent Spring de Massachusetts.
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De los 43 productos, 19 decían ser ignífugos, 3 resistentes al agua, 9 resistentes al calor y 3 declaraban ser ecológicos, libres de plásticos o tóxicos.
Los investigadores recurrieron a una técnica denominada "análisis no dirigido" para examinar las muestras en busca de una amplia gama de sustancias químicas, incluidos compuestos que no suelen buscarse en este tipo de productos cosméticos.
Más de 150 químicos
El equipo detectó más de 900 ´huellas´ de químicos, capturando tanto sustancias conocidas como desconocidas. A continuación, utilizaron un programa basado en el aprendizaje automático para cotejar estas firmas con una gran biblioteca química, identificando finalmente 169 sustancias químicas de 9 tipos.
Entre ellas había retardantes de llama, ftalatos, pesticidas, estireno, tetracloroetano y estannanos, algunas de las cuales están claramente asociadas por la ciencia a un mayor riesgo de cáncer, alteración hormonal y/o del sistema inmunológico.
En concreto, 36 muestras de extensiones poseían 17 sustancias químicas que alteran las hormonas y pueden derivar en un mayor riesgo de padecer cáncer de mama.
Además, casi el 10% de las muestras contenían estannanos tóxicos, algunos en concentraciones que superaban los niveles establecidos por motivos de salud en la Unión Europea, donde estas sustancias químicas están reguladas.
Todas las muestras, salvo dos, contenían sustancias químicas peligrosas. Ambas estaban etiquetadas como "libres de tóxicos" y se atenían a la verdad, frente a otra que sí llevaba ese reclamo y no lo poseía.
Los científicos alertan que el cóctel químico que contienen las extensiones afecta especialmente a las mujeres negras: más del 70 % de ellas en Estados Unidos confiesa que las usa, en comparación con menos del 10 % de las mujeres de otros grupos raciales y étnicos. Muchas las usan por razones culturales y personales, así como por comodidad.
"Nuestros hallazgos dejan claro que se requiere una supervisión más estricta para proteger a los consumidores y empujar a las empresas a invertir en la fabricación de productos más seguros", concluye Franklin.