Señales que podrían indicar una infidelidad, según expertos
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Señales que podrían indicar una infidelidad, según expertos

En muchas relaciones de pareja, las dudas no aparecen a partir de una evidencia directa, sino de pequeños cambios difíciles de explicar. La convivencia sigue, las rutinas se mantienen y, en apariencia, “todo está bien”. Sin embargo, especialistas en relaciones y comunicación no verbal advierten que el cuerpo, la conducta y la dinámica emocional suelen mostrar señales antes que las palabras. Distintos expertos citados por 'El País Uruguay', así como coaches y psicólogos consultados en medios internacionales, coinciden en que estas señales no confirman una infidelidad, pero sí pueden indicar que algo cambió en la relación y que vale la pena hablarlo. Uno de los primeros indicios suele ser una desconexión emocional progresiva. La persona está presente, pero ya no se involucra de la misma manera en conversaciones, decisiones o gestos cotidianos. La especialista en lenguaje corporal Linda Clemons explica que esto puede reflejarse en posturas defensivas: hombros cerrados, el cuerpo inclinado hacia atrás o los pies apuntando hacia la salida durante una charla, lo que sugiere un deseo inconsciente de evasión. El contacto visual también puede alterarse. Según Clemons, algunas personas evitan mirar a su pareja cuando ocultan algo, mientras que otras sostienen la mirada de forma excesiva, como si intentaran reafirmar una confianza que sienten en riesgo. En paralelo, pueden aparecer modificaciones en la voz, especialmente una disminución del volumen al hablar de temas personales. Este cambio no siempre es consciente y suele estar relacionado con el intento de controlar la conversación. Otra señal frecuente es la irregularidad en el afecto físico. En algunos casos, el contacto casi desaparece; en otros, se vuelve exagerado y poco natural. “La intimidad genuina es relajada”, señala Clemons. Cuando hay tensión emocional, los gestos tienden a sentirse rígidos o forzados, como si cumplieran una función compensatoria. El uso del teléfono móvil es uno de los cambios más notorios. Expertos advierten como señales de alerta conductas como ocultar la pantalla, mantener el celular siempre boca abajo o llevarlo incluso al baño. Estas actitudes, aunque no prueban un engaño, sí reflejan una necesidad inusual de privacidad, distinta a la dinámica previa de la pareja. Algunas personas comienzan a demorar emocionalmente sus respuestas ante situaciones importantes o a ofrecer explicaciones extensas sin que nadie las pida. Según especialistas en conducta, esto puede estar relacionado con una sobrecarga mental al intentar sostener versiones distintas de la realidad. También puede aparecer la incongruencia emocional: excesiva amabilidad repentina o, por el contrario, irritabilidad constante. La culpa suele expresarse de forma indirecta. Regalos inesperados, halagos excesivos o una generosidad fuera de contexto pueden ser intentos de aliviar un malestar interno. Cuando la sospecha se plantea de manera directa, Clemons advierte una diferencia clara: Las personas inocentes tienden a responder con claridad. Quienes ocultan algo suelen desviar la conversación, apelando a frases como: “¿Por qué no confías en mí?”, sin abordar el fondo del tema. Investigaciones citadas por 'El Confidencial' y realizadas por el Instituto Francés de Opinión Pública (IFOP) muestran que la infidelidad ha aumentado en las últimas décadas. Según esos datos, una de cada tres mujeres reconoce haber sido infiel alguna vez, una cifra que hoy se acerca a la de los hombres. Otros estudios citados por el portal especializado 'Psicología y Mente', señalan que factores como la rutina, problemas de comunicación, diferencias en el deseo sexual y cambios en los tiempos libres influyen más que una sola causa puntual. Psicólogos y coaches coinciden en un punto clave: ninguna señal aislada confirma una infidelidad. El error más común es analizar conductas de forma individual sin observar el contexto general ni los cambios sostenidos en el tiempo. La recomendación central es priorizar la comunicación abierta y honesta, expresar cómo se siente cada parte sin acusaciones y evaluar si la relación sigue ofreciendo bienestar emocional. Cuando las señales generan angustia persistente, los expertos sugieren no quedarse en la sospecha silenciosa. Hablar, buscar orientación profesional y cuidar la salud emocional son pasos fundamentales, independientemente de cuál sea el desenlace de la relación.

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