Funcionarios sordos
Funcionarios sordos.- La historia la hemos escuchado muchas veces con distintos protagonistas, pero con el mismo argumento y mas o menos el mismo desenlace: en tiempos de zafra electoral los políticos se tiran a las calles a pescar votos, a ofrecer villas y castillas, a prometer lo que saben no van a cumplir. Y si ganan las elecciones, si te he visto ni me acuerdo, sobre todo si se convierten en funcionarios de saco y corbata, yipetón y pistola al cinto, olvidando que esa condición les compromete a servir a los ciudadanos que con sus impuestos pagan sus salarios; y por supuesto también sus excesos, que por desgracia no son pocos. Precisamente de que los funcionarios no les reciben, no les escuchan, ni responden sus reclamos se quejaron organizaciones comunitarias y religiosas del Gran Santo Domingo, que según afirman tienen años depositando comunicaciones en distintas instituciones del Estado, incluída la Presidencia de la República, y solo han recibido silencio e indiferencia en respuesta.. Entre esas organizaciones figuran la Coordinadora de Organizaciones Barriales con Don Boco, la Red de Organizaciones del Barrio 27 de Febrero, el Club María Auxiliadora, la Asociación de Comités de Amas de Casa del Distrito Nacional y el Gran Santo Domingo, entre muchas otras. Los quejosos dicen haber enviado comunicaciones exponiendo sus necesidades al Ministerio de Educación, a la CAASD, al CONAPE y el Servicio Nacional de Salud y otras entidades y ministerios, sin obtener respuestas o que se les convoque para escucharlos. Esta es la clase de denuncias a las que los funcionarios, por inercia, no les ponen atención, mucho menos si no los mencionan por sus nombres y apellidos. Pero alguien en el Palacio Nacional, donde parecen estar mas atentos a lo verdaderamente relevante, debería darle la importancia que tiene, porque lo cierto es que un gobierno de funcionarios sordos es una desgracia para los ciudadanos, que --por cierto-- son los que votan en las elecciones y quitan y ponen gobiernos.