Una medalla pendiente para la voz más feminista de la República Dominicana
En la historia dominicana abundan nombres que han sido exaltados con medallas, bustos y homenajes. Sin embargo, aún falta reconocer con la misma solemnidad a mujeres que, desde la “sombra del hogar” y las páginas de la prensa, abrieron caminos de emancipación.. Una de ellas es Consuelo Montalvo de Frías, periodista, feminista y jefa de redacción de la revista Fémina, quien desde la década de 1920 levantó su voz por los derechos políticos y civiles de las dominicanas.. En mayo de 1924, Montalvo de Frías escribía: “Desde la tranquila sombra de mi apacible hogar, atisbo, tras mi claro lente, las cosas de palpitante interés femenino que ocurren en nuestra sociedad, a pesar de que mis deberes de madre y esposa me impiden saborear de cerca tal o cual asunto de actualidad”. . Con estas palabras, dejaba claro que, aunque confinada al espacio privado, asumía la praxis periodística como vía para narrar propuestas de emancipación y abrir la puerta a que las mujeres fueran reconocidas como sujetos políticos e históricos.. Fue también ese año cuando convocó -en un legítimo acto de subversión- el “Concurso de Bigotes”, para que los hombres dominicanos desafiaran las normativas del ejército intervencionista. . Tres años más tarde, en 1927, pronosticaba que el voto femenino sería inevitable. Ella fue la primera en hacerlo, y escribió: “La mujer dominicana enaltecida por sus incomparables virtudes asciende a entidad. Pronto, muy pronto, irá a las urnas electorales, a depositar su voto desposeído de pasiones, su voto sincero por el ciudadano que sepa defender los sagrados fueros de la libertad”. Sí, ella, fue la primera que se atrevió a escribir públicamente sobre el voto para las dominicanas. . Y, sepa, amigo lector, amiga lectora, no era un gesto aislado ni romántico: era parte de una agenda de emancipación que Fémina sostenía desde 1922, en consonancia con las luchas de Petronila Angélica Gómez Brea y otros intelectuales de la época. Ella se unió con su pandereta y delantal, y -se según versó en sus poemas- una pluma negra con trozos papel. . Su compromiso no se limitó a la escritura. En 1932, como subdirectora provincial de la Acción Feminista Dominicana, de Abigaíl Mejía, pronunció un discurso en el que llamó a romper las cadenas de la “desdorosa esclavitud” que mantenía a las mujeres fuera de la vida pública.. Ese mismo año, en una carta a la Junta de Profilaxis Macorisana, defendió reformas legales para proteger a las mujeres en situaciones de vulnerabilidad, anticipando debates que aún hoy siguen vigentes: el derecho a la subsistencia, la igualdad civil y la protección frente a la ausencia de figuras masculinas proveedoras.. Consuelo Montalvo de Frías fue, en definitiva, una pionera. Desde la prensa, la tribuna y la militancia feminista, tejió un programa emancipador que permitió que las dominicanas conquistaran el voto y se reconocieran como ciudadanas plenas.. Por todo esto, otorgarle una medalla de reconocimiento no sería un gesto simbólico, sino un acto de justicia histórica. Reconocer a Consuelo Montalvo de Frías es reconocer que la República Dominicana le debe parte de su democracia a las mujeres que, desde la “tranquila sombra del hogar”, se convirtieron en arquitectas de la libertad.