Guterres expresa sus condolencias por la riada que deja 160 muertos y más de 700 desaparecidos en Nepal y el Tíbet
NUEVA YORK.– El secretario general de la ONU, António Guterres, expresó este miércoles sus condolencias a las víctimas y familiares de la devastadora riada que ha afectado a Nepal y al Tíbet, en China, y que deja hasta el momento 160 muertos y más de 700 desaparecidos.
A través de un comunicado difundido por su portavoz, Stéphane Dujarric, Guterres manifestó su solidaridad con las personas afectadas y deseó una pronta recuperación a quienes resultaron heridos.
Las inundaciones repentinas golpearon con mayor intensidad el distrito de Rasuwa, en el norte de Nepal. La crecida alcanzó durante las primeras horas del miércoles las localidades de Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi, ubicadas cerca de uno de los principales pasos terrestres que conectan Nepal con el Tíbet.
La Policía de Nepal informó de la recuperación de 157 cuerpos en las zonas afectadas por la crecida del río Bhote Koshi, mientras que otros tres cadáveres fueron registrados en territorio chino.
El desastre también provocó importantes daños en la infraestructura. Al menos 80 puentes quedaron afectados, incluidos 35 destinados al tránsito vehicular y 45 estructuras colgantes. Asimismo, resultaron dañados unos 40 kilómetros de carreteras, además de proyectos hidroeléctricos y otras instalaciones, dificultando las labores de rescate y el acceso a algunas comunidades.
Guterres aseguró que Naciones Unidas está respaldando la respuesta encabezada por el Gobierno nepalí, con labores destinadas a evaluar la magnitud de la emergencia y proporcionar asistencia inmediata.
Los equipos de la ONU y organizaciones humanitarias también movilizan suministros y personal para atender a las comunidades afectadas por las inundaciones.
El secretario general reconoció el trabajo de los equipos de emergencia y reiteró la disposición de Naciones Unidas para ampliar su apoyo a Nepal y a las zonas afectadas.
El ministro de Exteriores nepalí, Shishir Khanal, indicó que las primeras evaluaciones apuntan a que un terremoto registrado durante la mañana pudo haber provocado un gran deslizamiento de tierra. El movimiento habría bloqueado temporalmente el cauce de un río en territorio tibetano, generando posteriormente una acumulación de agua que desencadenó la violenta crecida.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) registró inicialmente un sismo de magnitud 4,4 a las 02:52 GMT, aunque posteriormente reclasificó el evento como un deslizamiento de magnitud 5,2, localizado aproximadamente 55 kilómetros al noroeste de Kodari, en Nepal.