El miedo al paso del tiempo
En la mitología griega, Krónos (palabra del griego antiguo para referirse al tiempo) es un titán, creadores del universo y antecesores de los dioses conocidos en Grecia como Zeus, Poseidón o Hades. Krónos, rey de los titanes, se come a sus hijos después de escuchar una profecía del oráculo de Delfos que le despertó el miedo a que sus herederos ocupen el trono del Olimpo y lo destruyan algún día; es curioso ver que el supuesto dueño del tiempo le tiene pavor a su futuro. Los seres humanos también le tenemos miedo hasta cierto punto al paso de los años y considero que es porque nunca estamos conformes con lo que hacemos con él; siempre creemos que nos falta algo para ser nuestra mejor versión: ya debería ser licenciado o estar en un mejor puesto laboral o casado/a y con hijos, o debí estudiar una “mejor” carrera y no la que realicé al final para la complacencia de otros. Siempre estamos corriendo detrás de un reloj de arena que parece estar a segundos de terminar y buscamos maneras de sentirnos productivos o útiles en la rueca cultural del consumismo, como si sentarnos un segundo fuese un pecado universal. La realidad es que nos sobreexigimos porque vemos nuestra vida a través de los ojos de otros, de una red social o las opiniones de personas frustradas con su propia vida. Nos hacemos daño de una forma cruel, le exigimos a nuestro cuerpo las medidas de un filtro de Instagram y le exigimos a nuestra mente la sabiduría de Salomón. Detén en tiempo al menos un segundo y se consecuente. Come tu postre favorito, practica el curso que te gusta, toma café, lee tu libro favorito y guarda un recuerdo en tu alma que la cámara de tu teléfono no pueda capturar, para que cuando mires tu vida como una cinta cinematográfica, te sientas en paz y satisfecho por las cosas que hiciste en tu Krónos.