Señales de optimismo para la salud mental
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Señales de optimismo para la salud mental

Si hay un sector del cual como país debemos sentirnos satisfechos por los logros alcanzados en la última década es la salud mental. República Dominicana se colocó en primera fila para acoger la Declaración de Caracas, emitida tras la Conferencia sobre la Reestructuración de la Atención Psiquiátrica en América Latina, realizada en la capital venezolana, del 11 al 14 de noviembre de 1990. Esa conferencia marcó un cambio significativo en el modelo de atención a la salud mental y fue el comienzo de las reformas más significativas en la región para ese sector. El país dio un paso trascendental con la eliminación del manicomio que funcionaba en el kilómetro 28 de la autopista Duarte, para dar paso al Centro de Rehabilitación Psicosocial (CRPS), inaugurado en agosto de 2016, y donde ahora se dispensa un trato humano a los pacientes con diversos trastornos mentales, especialmente a los deambulantes rescatados de las vías públicas. Unidades de intervención en crisis (UIC) fueron también instaladas en los principales hospitales de la capital y provincias, donde pacientes bajo presión psicoemocional pueden ser internados para tener un diagnóstico de su condición y el tratamiento a seguir, incluidas terapias y medicamentos. Se instaló un Hospital de Día en el nosocomio Francisco Moscoso Puello, aunque lamentablemente fue cerrado después de la pandemia del Covid-19, pero sigue prestando servicios en la Nueva Barquita el Centro de Atención Sicosocial y Desarrollo Humano (RESIDE), inaugurado el 18 de febrero de 2019 con idénticos fines. El 16 de abril de 2019 se dio otro paso importante con el lanzamiento del Plan Nacional de Salud Mental 2019-2022, con énfasis en la descentralización de los servicios desde un contexto comunitario y el respeto de los derechos humanos de las personas que padecen diversos trastornos mentales. El plan, elaborado por las autoridades del Ministerio de Salud Pública con el apoyo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), contemplaba como ejes fundamentales estrategias y programas de prevención, promoción, atención integral, rehabilitación e inclusión social de los pacientes. La población cuenta, además, con el Centro de Contacto “Cuida tu Salud Mental”, desde marzo de 2023, el cual ofrece asistencia psicológica gratuita a través de la línea 809-200-1400 a personas con crisis emocionales, pero especialmente a aquellas con pensamientos e ideas suicidas. De todos esos logros como país debemos sentirnos orgullosos, porque nos han colocado a la vanguardia y como modelo para otras naciones de Latinoamérica. Y ahora que estamos a las puertas de un nuevo Plan Nacional de Salud Mental, anunciada su presentación para este lunes durante un acto en el Palacio Nacional que encabezará el presidente Luis Abinader, se requieren señales de que esa apuesta para los próximos años no terminará siendo “letra muerta”, como el plan anterior en algunos aspectos y la ley de salud mental que, como otras normas sectoriales, es un rosario de buenas intenciones que no se aplican. Una primera señal de que el nuevo plan priorizará la atención en salud mental con perfil comunitario, sería la rápida puesta en servicio de la Unidad de Intervención en Crisis (UIC) de la Ciudad Sanitaria Luis Eduardo Aybar, ubicada en la zona norte del Distrito Nacional. Esa unidad fue inaugurada el 4 de mayo de 2012 en terrenos del antiguo hospital Morgan por la fundación española Ramón Rey Ardid y bautizada con ese nombre. Funcionó inicialmente en un edificio de cuatro niveles con cuatro psiquiatras, seis psicólogos, 20 enfermeras y un trabajador social. Contaba también con un director, área de emergencia, cinco consultorios, estación de enfermería, sala de observación, comedor para pacientes, sala de espera para familiares, espacios de descanso para médicos y enfermeras, oficinas administrativas y parqueo. Todo eso cuando la demanda de servicios en esa área era más baja que en la actualidad. La UIC Rey Ardid fue movida al hospital Francisco Moscoso Puello cuando comenzó la remodelación de la Ciudad Sanitaria Luis Eduardo Aybar. Lo más apropiado sería llevarla otra vez al lugar donde funcionó, con las mismas facilidades para continuar brindando una atención de calidad a pacientes que no pueden acceder a esos costosos servicios en el sector privado. Otra señal necesaria que debería acompañar el lanzamiento del nuevo plan es comenzar de inmediato a dar los pasos para llevar la atención en salud mental a todas las unidades de atención primaria, el primer nivel de asistencia en el sistema de salud. La salud mental con enfoque comunitario requiere retomar también programas que se plasmaron en el anterior plan, pero no se ejecutaron, como las viviendas tuteladas, casas de acogida y la reinserción laboral, la forma más apropiada de devolver a los enfermos mentales al seno familiar y a su entorno comunitario. La semana pasada fue el lanzamiento del “Gabinete Ozama”, cuya misión será rescatar los más importantes ríos de la capital: Ozama e Isabela. El presidente Abinader bien pudiera anunciar la creación de un “Gabinete de Salud Mental”, integrado por funcionarios del sector y asesorado por prominentes psiquiatras y psicólogos, para dar seguimiento a las metas trazadas en la nueva propuesta que será lanzada este lunes. Una de las advertencias a los países participantes de la mencionada conferencia celebrada en la capital venezolana en 1990, fue evitar crear condiciones desfavorables que pongan en peligro los derechos humanos y civiles del enfermo mental. Fue lo que soñó el psiquiatra suizo Adolf Meyer, considerado el padre de la terapia ocupacional y quien propuso una atención en salud mental desde las propias comunidades. República Dominicana se ha convertido en un modelo de atención para la región en salud mental, lo que ha sido reconocido por la OPS. Pero pese a los logros que sin dudas exhibimos, podemos ir por más con el lanzamiento de este nuevo plan, una señal positiva, pero solo si viene acompañada de otras que demuestren la firme decisión de aplicarlo. Solo así podremos afianzar todo lo conseguido y seguir dando pasos significativos en lo que sería nuestro gran anhelo hecho realidad: una salud mental descentralizada, con enfoque comunitario, libre de estigmas y respetuosa de los derechos humanos de los pacientes.

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