Las falacias de Manuel Otilio Pérez sobre Bobadilla como redactor único
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Las falacias de Manuel Otilio Pérez sobre Bobadilla como redactor único

Imprudentemente se echó Tomás Bobadilla de enemigos al propio Santana y a sus generales por dos razones: defendió a su hermano el cura José María Bobadilla en la disputa de la devolución de los bienes del clero, algo imposible porque según Santana afectaba los intereses inextricables de terceros y segunda razón: acusó al ministro de Hacienda Ricardo Miura de malversación de fondos. Con prueba o sin ella, esa acusación apuntaba al descrédito de Santana y su gobierno, que ya sufría tremenda crisis económica generada por la de Europa y sobre todo la de Inglaterra, la cual, a la postre, provocó la renuncia del caudillo hatero en 1848. . § 12. Al miedo a la espada de Santana se debieron las grandilocuentes mentiras de que había sido el redactor de la Manifestación de enero de 1844; que él había proclamado la república el 27 de febrero y que fue el primero que gritó Dios, Patria y Libertad en la Puerta del Conde. Pero el mentiroso y el cojo no llegan lejos: El lema de Dios, Patria y Libertad lo pronunciaron antes que Bobadilla los trinitarios que firmaron con su sangre el Juramento de 1838 dirigido estratégicamente a sacudir el yugo haitiano y a crear una patria libre, independiente y soberana y lo pronunciaron Sánchez y sus compañeros en el Baluarte aquella noche memorable. Pero el 18 de marzo de 1861, ahí estaba el “libertador” Bobadilla para encadenar la república a España junto a Santana y demás liberticidas. Ese Juramento de sangre en 1838 fue el que convocó a Sánchez, Mella y Duarte a cumplirlo cuando se dieron cita durante la guerra de la Restauración en los campos de San Juan y el Cibao entre 1861 y 1865. Otra mentira de Bobadilla asumida por Manuel Otilio es su afirmación que el 27 de febrero de 1844 él condujo al pueblo al Baluarte de El Conde. Quienes convocaron al pueblo y a ellos mismos fueron los trinitarios y a la cabeza de ellos, Mella, con su trabucazo. Otra mentira de Bobadilla asumida por Pérez y Pérez fue la afirmación de que él proclamó la República la noche de febrero, pero esa acción le correspondió a Sánchez. La tercera mentira de Bobadilla asumida por Manuel Otilio es la afirmación de que su patrocinado creó la bandera dominicana de hoy porque fue producto de la Asamblea Revisora de 16 de diciembre de 1854. La bandera que ondeó en la Puerta del Conde fue la concebida por Duarte y aprobaba por los trinitarios en 1838 y la confección Concepción Bona y otras ilustres mujeres. Las modificaciones posteriores son nimiedades. Una cuarta mentira de Bobadilla asumida por su vindicador es que este declaró la guerra a Haití cuando en realidad, dice Moya Pons, ante la invasión haitiana, los dominicanos formaron un ejército con todo el que dispusiera de un arma y nombraron su jefe a Pedro Santana (supongo que de todos los miembros de la Junta Central Gubernativa y de los trinitarios que no estaban en ella, albaceas de la independencia de Duarte). . § 13. Sexta falacia del artículo de Pérez y Pérez consiste en ocultar que Bobadilla, a pesar de decir ante el Congreso el 10 de junio de 1847 que él había sido el redactor de la Manifestación de enero de 1844, se le olvidó consignar tan trascendental hazaña histórica en su “Hojas de Servicios” dirigida a la monarquía española para revalidar su título de abogado para ejercer la profesión en Puerto Rico. Es como si yo olvidara consignar, en un concurso para profesor, el título de doctor en literatura en mi currículo. Y olvida Manuel Otilio la ambigua redacción de Bernardo Pichardo a quien él cita y este dice que «… los patriotas habían redactado como era de lugar el 16 de enero de 1844 el ‘Manifiesto (sic) de la Parte Este de la Isla (…) sobre las causas de su separación de la República Haitiana.» Pichardo dice primero que fueron “los patriotas” y luego se contradice al afirmar que fue redactado por don Tomás Bobadilla. ¿En qué creer?. § 14. La falacia de que Bobadilla condujo al Baluarte al pueblo la noche del 27 de Febrero de 1844 queda pulverizada por este párrafo de la obra de Adriano Miguel Tejada: El 25 de febrero de 1844 «A iniciativa de Sánchez fue convocada la reunión [con los principales cabecillas de la insurrección [y del grupo duartiano, DC] y se tomaron los acuerdos de proclamar la independencia el martes 27 de los corrientes, en la noche, al grito de Dios, Patria y Libertad.» (Dario de la Independencia. Vol. IV. Santo Domingo: Colección Sesquicentenario de la Independencia Nacional, 1994, p. 118). Por supuesto, que a esta reunión secreta no asistió Bobadilla, hombre sospechoso y no de confiar, razón por la que no supo que el grito de independencia era a esa hora de la noche al grito de Dios, Patria y Libertad. Mella debió comunicarle a última hora la fecha.. § 15. El documento sobre la capitulación de las autoridades haitianas de Santo Domingo muestra en la parte final de las firmas que los conservadores de la Junta Central Gubernativa eran mayoría. Pero más abajo, la Junta Gubernativa [Revolucionaria] también firma el documento y está compuesta en su mayoría por los trinitarios duartistas que proclamaron la independencia y constituyeron esta primera junta de gobierno presidida por Sánchez y fueron miembros Mella, Sánchez, Joaquín Puello, Mariano Echavarría, Wenceslado de la Concha, Castro y Castro, y Remigio del Castillo. Esta composición del poder es importante para entender por qué el héroe de Manuel Otilio y “fundador de la República Dominicana”, Bobadilla, con mayoría absoluta en la Junta, entabla de inmediato, el 8, 9 y 10 de marzo de 1844 una negociación para vender la patria al gobierno francés a cambio de la cesión a perpetuidad de la península de Samaná. Y claro, el joven Sánchez, duartista junto a Manuel Jimenes y Echavarría, únicos trinitarios en la Junta, firman dicha propuesta de protectorado. Será según Duarte el primer gran error de Sánchez, quien se arrepentirá, reprendido por Duarte, de su acción cuando en la otra solicitud de protectorado, Sánchez incluyera inconsultamente la firma de Duarte en dicha solicitud dirigida al gobierno francés a través del cónsul de aquel país en el nuestro, Saint-Denys.. § 16. Duarte llegó a Santo Domingo el 16 de marzo de 1844 junto a sus compañeros de exilio Pedro Alejandrino Pina y Juan Isidro Pérez, traído de Curazao en la goleta-bergantín Leonor capitaneada por Juan Alejandro Acosta. Adriano Miguel Tejada (op. cit., p. 221), afirma lo siguiente: «La llegada de Duarte constituye un[a] soberana manifestación del pueblo de que apoya su obra tal como él la idealizó y esto no puede haber pasado desapercibido a los conservadores miembros de la Junta.» Observación importante, porque la llegada de Duarte (incorporado de inmediato como miembro de la Junta Central Gubernativa y luego comandante [militar] del Departamento de Santo Domingo, el patricio era el símbolo moral y político de la naciente república, llegada que disparó las alertas de estos sectores dirigidos por la dupla Bobadilla-Santana en torno a la negociación del protectorado francés a cambio, a perpetuidad, como se vio, de la península de Samaná y cuyo argumento, tanto en 1844 como en 1861, fue que la republica era inviable sin una protección extranjera, debido el empuje del poderoso Haití, pero la realidad es que los hechos posteriores demostraron que el sector conservador tenía solo en mente la protección de sus intereses y su poder de clase. . § 17. El aparentemente incoherente conchabamiento de Bobadilla y Santana, de quien era jefe político e ideológico, no se delató hasta el envío de la carta de Santana a Abrahán Cohén, rico comerciante y dueño de la goleta Leonor, para que intercediera ante el cónsul de Francia Saint-Denys para que ese país «… ponga a mi disposición las tropas francesas que necesitamos para contrarrestar los enemigos [haitianos] para cuando yo les avise». (Adriano Miguel Tejada, op. cit., p. 239). El autor Tejada precisa que «en nota de la carta, Santana autoriza al señor Cohén a ‘ofrecer al Cónsul que sus proposiciones convenidas entre nosotros de protección y unión las garantizo yo en todas sus partes a su satisfacción (…) Esta es una noticia grave, pues demuestra la inseguridad del comandante en jefe de las tropas dominicanas acerca del éxito de las armas de la independencia. Si esto piensa el jefe, qué pensarán los soldados.» (Ibid.).. § 18. Pero lo que no acierta a discernir Tejada es que esa carta de Santana fue redactada por su asesor político Bobadilla, presidente de la Junta, con quien el general estaba conchabado y da ya por concluido el acuerdo de protección y unión de la propuesta firmada por ese Bobadilla al gobierno francés a través del precitado cónsul Saint-Denys, o por su ministro Cabral Bernal o por su secretario Lorenzo Santamaría. Santana escribe a “su hermano y amigo” Bobadilla, desde su cuartel general en Baní (Emilio Rodríguez Demorizi. Guerra dominicano-haitiana. Documentos para su estudio. Ciudad Trujillo: Impresora Dominicana, doc. 44, 1957, pp.101-104), una carta urgente de 14 de abril de 1844, muy escueta y casi encriptada, para que el presidente de la Junta acelerara la conclusión del convenio, porque le expresaba el temor de que las fuerzas haitianas le arrollarían: «Dilectísimo amigo: Por la carta que dirijo a la Junta en esta fecha, se impondrá V[sted] de que los haitianos han atacado ayer el Maniel, y aunque a esta fecha no tengo detalles los suponemos hoy posesionados de aquel punto.» (Obra citada supra, p. 101). Lo más comprometedor de esta misiva con la venta de la república a Francia es el tercer párrafo: «Si como hemos convenido y hablado tantas veces, no nos proporcionamos un socorro de Ultramar… V[sted] tiene la capacidad necesaria para juzgar todo lo que yo le puedo querer decir, y para no hacerse ilusiones y conocer que debemos agitar esas negociaciones con que al juicio de todo hombre sensato solo podremos asegurar la victoria. Le estimaré me conteste dándome una noticia positiva del estado de estos asuntos; y si acaso están paralizados agítelos V[sted] por cuantos medios estén a su alcance, pues a nosotros toca, en circunstancias tan delicadas, hacer esfuerzos por la felicidad pública y por hacer triunfar nuestra causa.» (Ibid.) ¿Cuál causa? Oh, la del protectorado francés, que, en carta del 8 de marzo, a menos de 12 días de proclamada la independencia o separación, ya Bobadilla, a espalda de la Junta estaba ya negociando en secreto el protectorado con el cónsul francés. Más claro de ahí, ni el agua. . § 19. A esta carta, Rodríguez Demorizi le agrega el siguiente comentario demoledor por cuanto desmantela en plan Bobadilla-Santana de encadenar la república a Francia: «… escrita bajo una impresión tan aventurada como prematura, pues El Maniel, lejos de haber caído en poder de los haitianos, como se supone en ella, fue defendido heroicamente por el General Duvergé el día 30 de abril, como [lo demuestra, DC] el documento (doc. 52 inserto en Guerra dominico-haitiana, pp. 118-119): primero, la poca fe que tenía el General Santana en el triunfo de la causa nacional después del abandono de Azua; segundo, que había tenido no solamente conocimiento, sino participación en los planes relacionados con el proyecto de anexión o protectorado francés; y tercero, que la idea del golpe de estado (sic) del 12 de Julio germinó desde muy temprano en su cabeza, como se revela por el sentido del documento XII (doc. 31), el cual puede considerarse como precursor de acontecimientos ajenos a las operaciones militares que se realizaban.» (Obra citada, Ibid., pp. 101-102, nota 23). Esta misma carta se halla en [José Gabriel] García. Guerra de la Separación Dominicana… p. 15, 1ª ed. de 1890 y también en pp. 20-21 de la 2ª edición de 1994 de la Secretaría de Educación, Bellas Artes y Cultos. Más adelante se verá el papel nimio de Santana en la batalla del 19 de Marzo y su no participación en la de Las Carreras. (CONTINUARÁ).

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