¡Barbaridad e irresponsabilidad de ‘la ley’!
“Cada vez que hablo de la ley en la calle –expresa Píndaro- solo pienso en los tres ‘ametsitos’ que parecen haber sido entrenados para obstruir el tránsito cuando funcionan los semáforos, y para ignorar sus responsabilidades ante la población vial”… Así razona el alter ego de Herminio, mientras se muestra renuente a asimilar la peor experiencia que haya vivido a plena luz del día en medio de un tapón que obstruyó, recientemente, un importante tramo de la avenida de Los Próceres en la ciudad capital… ¿Cómo así? –cuestiona Herminio-… “Hace unos días –comenta Píndaro-, mientras esperaba para rellenar el tanque de gasolina a nuestro carro en la estación de servicio en la esquina de Los Próceres cercana a la avenida J. F. Kennedy, el ulular de una ambulancia entrampada entre carros a ambos lados y por delante y por detrás en ruta sur-norte, proyectaba desesperación e impotencia… Choferes desesperados gritaban a un ‘oficial’ del tránsito que se esforzaba en ignorar los llamados y se ocupaba de conversar quién sabe con quien, en lugar de dar paso a los seis primeros vehículos que se veían imposibilitados de permitir el libre tránsito al vehículo que, de seguro, no estaba de paseo hacia la playa de Boca Chica, sino salvando una vida”.. “Fue impactante ver las caras de los que ocupaban los otros vehículos recibiendo servicios de combustible, mientras el ambiente en la esquina era un caos creciente –exclama Píndaro-… Lo más impresionante fue que, al llegar un motor de esa institución con una motorista y un agente adicional en el asiento trasero, la desfachatez con que ese ‘oficial de servicio’ se retiró de su puesto de trabajo para acercarse a conversar –como quien no quiere la cosa-, con los recién llegados… No importó el que la sirena retumbara en todo el ambiente y desesperara a los mismos conductores entrampados sino que, al parecer, era más importante el tema de conversación entre los tres que disponerse a resolver una emergencia y hacer su trabajo al que, dicho sea de paso, todos nosotros pagamos con nuestros impuestos”.. “¿Y podrías recordar el tiempo estimado de ese disparate?” –cuestiona Herminio-… “Sí, lo recuerdo –responde Píndaro-… ¡Fueron los siete minutos más largos de ese infortunado día, en especial para el –o la -paciente dentro de la ambulancia!... Lo más triste de todo esto, además de la irresponsabilidad de estos señores de ‘la ley’ es que, precisamente, en esa esquina está ubicada desde muchos años, una de las más prestigiosas pizzerías a la que es muy frecuente son llevados niños a jugar y celebrar sus cumpleaños en compañía de sus familiares, y me pregunto –reflexiona Píndaro-, ¿qué ejemplo está dando esta gente de ‘la ley’ ante lo que es una responsabilidad por velar por el respeto a la vida?... ¿Cómo queremos que el ejemplo eduque a nuestra población?.... ¡Es imperdonable que esto siga pasando en nuestras calles!... ¿Por qué no se entrena mejor a nuestros agentes destinados al tránsito?... ¿Por qué no se hace uso de cabezas pensantes cuya preparación realmente se asegure de que cuando ‘se tira’ a las calles a un personal de servicio especializado como es el organizar ‘esta selva’ se tenga seguridad de que todo habrá de fluir como una ciudad civilizada?... Esto contribuirá a que logremos una mejor convivencia y una visión más positiva de nuestro país”... Y Píndaro concluye con esta expresión: “¡Ojalá y esto no se quede bajo un uniforme anónimo!.. ¡Esperemos que el paciente que no fue asistido en ese momento, siga con vida!”.