Vivir el duelo cuando una amiga se va
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Vivir el duelo cuando una amiga se va

"Cuando un amigo se va queda un espacio vacío que no lo puede llenar la llegada de otro amigo...",  Facundo Cabral/ Alberto Cortez. La muerte de un amigo siempre deja una huella imborrable en el corazón. Cuando además, esa persona era una excelente profesional, una amiga cercana y, sobre todo, un ser humano excepcional, la pérdida se siente aún más profunda y difícil de sobrellevar. Los recuerdos y las experiencias vividas quedarán para siempre en los corazones de los que han compartido con quien ha partido. La ausencia de alguien así nos recuerda que la vida es efímera y que cada momento compartido fue un regalo. Cuando la persona que se va deja un legado, memorias a sus amistades, amigos y familias, ejemplo de una vocación hacia el servicio y una personalidad con todos los atributos que hace a un ser humano extraordinario, la partida duele más. Sin embargo, buscando quizás un consuelo para lidiar con el dolor de perder una persona con todos estos atributos, el momento nos llama a mirar esta persona como un ejemplo a seguir, aunque tratar de llenar esos zapatos no es fácil, pero si miramos y accionamos hacia esa dirección e intentamos hacerlo, es suficiente. Cuando una persona que se va deja un legado así, sólo queda agradecer cada momento compartido, y mantener en los corazones la llama viva de ese cariño que, en vida dio, y que por ende, recibió. Cuando la conformidad llegue a nosotros solo queda desear que descanse en paz, con la promesa de que, las personas creyentes, sepamos, que, en algún momento, nos volveremos a encontrar, doctora Ivelisse Germán ¡Vuela alto amiga!

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