Un epicentro estratégico multilateral
El presidente Luis Abinader ha consolidado al país como un destino seguro y dinámico para la inversión extranjera, la cual registra incrementos cuantitativos sostenidos año tras año. Como fruto de una política de Estado coherente y perseverante, la nación ha trascendido su papel tradicional para posicionarse como un centro neurálgico o hub regional en sectores clave como la logística, las finanzas y la tecnología. Su primacía en el Caribe es ya evidente en infraestructuras críticas, particularmente en el sistema aeroportuario y portuario. Esta ventaja se ve potenciada por su ubicación geográfica estratégica, que actúa como puente natural entre América del Norte, Centroamérica y el Caribe, garantizando una conectividad rápida y eficiente. Aprovechando este sólido potencial, el país allana el camino para erigirse en el principal centro financiero del Caribe, apalancado por una creciente inclusión financiera y un entorno regulatorio moderno y atractivo para las empresas tecnológicas. Paralelamente, su conectividad aérea de primer nivel, sumada a una expansión sostenida de su capacidad hotelera, la consolida como un destino turístico multimodal, ideal para configurar circuitos y viajes multidestino en la región. En el ámbito de la aviación comercial, se ha afianzado como un hub aéreo estratégico de primer orden, con 365 aerolíneas activas y conexiones directas a más de 414 destinos en 75 países. Este ecosistema de progreso es el corolario directo de una estabilidad política y económica notable, complementada con infraestructuras de zonas francas multimodales de vanguardia. Es en este contexto de credibilidad y capacidad donde adquiere especial relevancia el reciente acuerdo suscrito por el presidente Abinader y los líderes de los Emiratos Árabes Unidos, para establecer al país como sede permanente del diálogo anual entre América Latina y los Emiratos Árabes Unidos. Esta vocación multilateral recibió un espaldarazo decisivo con la confianza depositada por Estados Unidos, al designar a la República Dominicana como co-líder de la coalición internacional contra los opioides, con responsabilidad de coordinación para toda la región del Caribe. Estas iniciativas no son hechos aislados, sino los pilares de un posicionamiento deliberado y exitoso que sitúa al país en el mapa global como un actor confiable y un epicentro para la cooperación y la gobernanza multilateral.