Estrategia fallida
Estrategia fallida.- De entrada debo aclarar, para evitar malentendidos o “caer en la boca” de sicarios mediáticos con sucursales en las sumideros de las redes sociales, que creo en la justicia con mayúsculas, el debido proceso, la presunción de inocencia y el derecho a la defensa que asiste a cada ciudadano y ciudadana, sin importar la naturaleza del delito del que se le acusa o el daño social que haya podido provocar. Esto para que se entienda que no es mi intención ni propósito criticar la estrategia utilizada por la “defensa técnica” del doctor Santiago Hazim, exdirector de Senasa y principal imputado en el proceso abierto por el fraude cometido en perjuicio de la ARS del Estado, que según su abogado ha experimentado una pérdida de peso de alrededor de 80 libras desde que se encuentra en prisión preventiva en la cárcel Las Parras, un verdadero paraíso si lo comparamos con La Victoria y otros recintos penitenciarios donde el Estado almacena, unos encima de los otros, a miles de “privados de libertad” que ya quisieran haber tenido su suerte para poder disfrutar de ese privilegio.. De hecho, si hubiera echado una mirada a las redes sociales luego de sus declaraciones se habría dado cuenta de que provocaron el efecto contrario al que probablemente perseguían, pues la indignación social que ha generado el delito que se le imputa a su cliente ha desatado las pasiones, por lo que mucha gente se burló, con una crueldad de mal gusto, de su pérdida de peso, pero otros claramente hubieran preferido que lo fusilaran en el Parque Independencia sin necesidad de juicio. Por supuesto, esos tiempos ya pasaron, pero la corrupción, por lo que estamos viendo, no va a pasar de moda nunca. Y la gente, aunque los políticos no quieran darse cuenta, ya lo sabe, a pesar de que no tiene muy claro todavía si debe volver a salir a las calles a protestar contra la corrupción y la impunidad o esperar pacientemente las elecciones del 2028, oportunidad para pasarle factura a los que prometieron cambiar las cosas sin cambiar nada.