Una dosis de aventura: desde el Cibao hasta Bahía de las Águilas
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Una dosis de aventura: desde el Cibao hasta Bahía de las Águilas

Cada año me regalo una dosis de aventura recorriendo algún tramo de República Dominicana. Más que un paseo, es mirar el país sin prisas, atravesarlo con tiempo, escuchar sus silencios y dejar que el paisaje marque el ritmo.  En esta ocasión, el tramo se enmarca dentro de la Ruta Independencia, una experiencia que conecta historia, geografía y turismo responsable y que nos llevó de norte a sur, desde el fértil Cibao hasta el extremo suroeste. La travesía se inició en Mao, Valverde, donde el verde domina el horizonte y el paisaje agrícola marca el pulso de la vida diaria. Desde allí comenzamos a descender hacia el sur, descubriendo rutas poco transitadas que exigen vehículo 4x4, paciencia y espíritu explorador. El viaje también activa la economía local, ya que moviliza más de 200 vehículos que se detienen estratégicamente en colmados, estaciones de combustible y centros de expendio para abastecerse, generando un impacto directo en los pueblos que atraviesa. Seguimos hacia Santiago Rodríguez, Loma de Cabrera, Restauración y Pedro Santana, hasta llegar a Las Matas de Farfán, municipio situado en la provincia de San Juan, y que sorprende gratamente por su limpieza, calles asfaltadas, parques cuidados y comercio activo. Aquí, el desarrollo es evidente. A lo largo de este tramo, muchos viajeros optan por hoteles locales y casas de alquiler para descansar, una dinámica que brinda oportunidades a emprendedores de la zona. Los más atrevidos eligen camping en espacios previamente seleccionados. El Cercado y Hondo Valle, indican que nos vamos acercando a la frontera. La pobreza y la desesperanza aparecen en algunos puntos, contrastando con la majestuosidad del entorno natural. Cruzamos el río Artibonito y el río Masacre, mientras avanzamos entre montañas secas y caminos vecinales. En todo el trayecto, los destacamentos de guardias se muestran en buen estado, cuidados y estratégicamente ubicados, reflejando presencia, orden y seguridad en una franja territorial de gran importancia. El ascenso hacia la sierra de Neiba y la Descubierta marca uno de los cambios más notables del viaje. La temperatura desciende, la vegetación se visualiza más densa y el aire se vuelve fresco. Duvergé, municipio de la provincia Independencia, es el siguiente punto. Al caer la tarde seguimos hacia Puerto Escondido y la sierra de Bahoruco. El viaje culmina en Pedernales, llegando por las montañas. Una entrada que permite apreciar la grandeza del sur profundo antes de encontrarse con el mar.  Finalmente, Bahía de las Águilas se presenta como la recompensa perfecta luego de tres días de aventura. Arena blanca, aguas transparentes y una sensación de libertad difícil de describir. Ante el espectacular paisaje todo se detiene para dar inicio a un recuerdo imborrable.

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