2026: coyuntura y entornos fascinantes y auspiciosos para las artes
La expansión de Art Basel hacia un pequeño y rico emirato de Medio Oriente, para inaugurar hoy su quinto evento principal, la Art Basel Catar, en Doha, su capital, es realidad hasta el 7. Se trata de una plataforma vinculada al Banco UBS, suizo; gente que sabe adónde se mueve el dinero. De su existencia, el consumo de lujo es principal indicador. El consumo de arte es, por excelencia, expresión de riqueza. Art Basel los promueve, moviéndose junto a su fuente y patrocinador financiero global: UBS. Recorre continentes, promoviendo el desarrollo del mercado artístico: estimulando espacios de arte, el desarrollo de galerías y artistas, el turismo, negocios inmobiliarios y asociaciones, confiriéndoles global visibilidad. El gobierno catarí conoce el impacto de Art Basel en los entornos económicos de gran nivel y escala; cómo auspicia la profundización de mercados artísticos al que concurren y en el que se encuentran, dialogan y negocian tenedores y compradores de obras de miles y millones de dólares. Esta edición contribuirá a fortalecer los pronósticos auspiciosos que desde otoño se ciernen sobre el arte. Las tres casas subastadoras reportaron ventas extraordinarias en el período —tocándonos “de refilón”, tangencial y parasitariamente, dado el vínculo de Firelei Báez con nuestro origen—. Estudiosos del mercado afirman que durante el segundo semestre del 2025, el mercado superó la tendencia del 2024, estabilizándose al crecer más de lo previsto y, en términos relativos, por encima del PIB global y del oro. Esta tendencia no abarcó a todo el arte. Menos al de artistas que, enclaustrados en estudios, esperan que Dios descienda a descubrirlos. Durante el 2025 las ventas artísticas en subastas estadounidenses crecieron 15%. Christie’s, por ejemplo, vendió el 95% de sus lotes, especialmente arte de posguerra, captando US$2,400 millones. Las realizadas en Sotheby’s y Phillips crecieron 88% y 95% respecto al 2024. Se espera, entonces, un auge en este mercado entre 5.6% y 11%, alcanzado resultados superiores a los relativos obtenidos por el oro y muchas industrias, excepto las tecnológicas, entre otras. Lo fascinante es que esas cifras se acompañan de mejoras cualitativas intensas de la expresión, verificadas en artistas de África, el Sudeste Asiático, Europa y los Estados Unidos. América Latina está retada a conocerlas y emularlas. Aunque sólo en las artesanías reconceptuadas y replanteadas como arte Perú y México están presentando resultados fascinantes. El empobrecimiento de los artistas y la comprobada imposibilidad —efecto de la corrupción— de articular iniciativas conjuntas entre galerías, artistas, centros culturales y gobierno que favorezcan la transferencia hacia los talleres de nuevas tecnologías y modalidades expresivas derivadas del perfeccionamiento y desarrollo de los materiales con utilidad imputada o imputable a lo artístico, impide que estas praxis puedan replantearse para acceder a esos mercados. El insularismo de discursos y preceptos regionalistas es contrario al diálogo multicultural abierto que las artes están proclamando. Usar materiales y soportes poco profesionales y hasta sensibles al contagio de plagas, afecta sensiblemente el trasiego internacional del arte. Especialmente cuando por obras hechas con “dos de café y uno de azúcar”, realizadas por quienes pretenden miles de dólares. Una pretensión sin fundamento que es historia, pretérito.