Gastronomía en PR: deliciosos platos asiáticos con toque del trópico
“Volver a Umi”, un restaurante de cuya comida tengo muy buenos recuerdos de un viaje anterior, es la respuesta que doy a mi hija Carmen cuando, habiendo llegado un par de días antes en ferry con mi nieta Mariale, nos pregunta dónde queremos almorzar. Su comentario, empero, no es el esperado: “Cambiaron de dueño. Hubo como un impasse. No sé cómo estará la comida”. Funciona en el primer piso de un pequeño centro comercial, en el área de Cupey, en San Juan, Puerto Rico. Aunque en su fachada dice que es japonés, en su carta y en la web lo califica de asiático y japonés. La decoración es la misma de antes: un par de globos rojos que cuelgan del techo en un extremo del local y otros detalles aislados que rememoran paisajes y figuras japonesas. Al entrar, al mediodía, sólo hay dos empleados: una joven tras un mostrador y un hombre que hace de camarero. Salta a la vista que tiene, además, otras responsabilidades. En lo que traen la carta llegan varias señoras. Parecen clientas regulares. Es buena señal. Mientras miramos con calma la carta, el camarero pregunta qué queremos beber. Pido té de manzanilla. No tienen. Previsora, traigo un sobre conmigo. “¿Puede traerme agua hirviendo?” No tiene tazas grandes, explica, pero lo resuelve con un vaso de grueso vidrio. Carmen y Mariale se decantan por agua Perrier. En cada plato colocan cubiertos y palitos. Carmen y yo elegimos los primeros. Mariale, los palitos. Ella sabe manejarlos. Yo, ¡ni hablar! En cuanto a nuestra selección: Carmen se deleita con “Mango Tuna Roll”, que además de dichos ingredientes viene con aguacate y flakes de tempura, amén de una salsa picante aparte por si se quiere agregar. Mariale elige “General Tso Chicken”. En plato separado trae arroz blanco. “¿Puede ser arroz frito?” Responde que no, pero al traer la comida a la mesa ahí está ¡con arroz frito! (Sin agregar costo alguno a la cuenta). Mi nieta alaba la calidad de la comida, y señala que de sabor “es un poco dulce” y en cuanto a picante “tiene muy poco”. (Según una versión, este plato de pollo se creó en honor a un general chino, pero otros le trazan un origen diferente, incluso a chefs chinos en Estados Unidos). Respecto a mi plato, “Tropical Chicken Roll”, lo degusto al máximo. El pollo tempura viene con queso crema y un “amarillo” de relleno “deep fried” (frito en abundante aceite). “Amarillo” llaman en Puerto Rico al plátano maduro. Tanto nos gustó a cada una la comida escogida que Mariale, quien sabe del buen comer, llega a afirmar que el UMI, pese a ser un restaurante informal, es “a hidden gem” (una joya escondida). Lo corroboro. A propósito, Umi es la palabra japonesa que significa mar. El restaurante Umi tiene muy buenos precios. El total de este almuerzo ascendió a US$ 57.70, sin contar la propina, la cual recomiendan puede ser del 15, 18, 20 o 30 por ciento. Le dimos el 18.