Ciudadanos del infierno
Hace un poco más de 163 años, en mayo de 1865, un Juan Pablo Duarte en el exilio en Venezuela escribió una carta a su amigo y colega trinitario también en el exilo pero en Puerto Rico, Félix María del Monte. La carta es una respuesta a otra recibida, cuya existencia no sé si fue preservada como tampoco sé si esta respuesta tuvo otra misiva de retorno. Así que, como un ejercicio de extrapolación de ciertas reflexiones del pasado con el presente, me limito al texto de la carta de Duarte. De todos los aspectos de este documento, referenciado usualmente en partes, en frases, señalo el sentido general de desahogo del celebrado padre de la Patria, cuyas proezas y sacrificios por la independencia dominicana fueron consideradas en su amplitud luego de su muerte. “Hay hombres sin juicio y sin corazón conspiran contra la salud de la Patria. Contristan el corazón del bueno y pretenden trastornar el juicio del pueblo, con sus planes proditorios y liberticidas, para que este despedace a sus más fieles servidores y bañarse ellos, ¡infames!, en la sangre de las víctimas, gozándose en el infortunio de la Patria”, le escribe Duarte a su caro amigo, quien años después sería aliado de Buenaventura Báez, a quien el patricio en esa misma carta incluía en un grupo que buscaba imponerle un amo al pueblo. Es una carta triste, pero también en la que Duarte expresa dignidad de sí mismo ante lo que le tocó, ante lo que enfrentaba. Lo hacía en ese momento sin saber que no volvería a República Dominicana con vida, ni que el día que llegaran sus restos al país, en 1884, sería el destinatario de esta carta quien expresaría desde el balcón de la Casa Consistorial de Santo Domingo un discurso en su honor. Volvamos a la carta. De todas las frases y palabras usadas en la carta, hay una que me ha llamado siempre la atención, por su atemporalidad a la situación del país que concibió Duarte: orcopolitas. *** Orcopolita es una palabra inventada por Duarte, un neologismo. De acuerdo con una nota del libro “Ideario de Duarte y su proyecto de Constitución”, publicado en 2007 con auspicio de la Comisión Permanente de Efemerides Patrias, la composición de este nuevo termino parte de la combinación de la palabra latina “orcus” (infierno) y de la griega “polita (ciudadano), por lo que su significado literal es “ciudadanos del infierno". ¿A quién llamaba Duarte “ciudadanos del infierno”? “Todo es providencial, dices; hay palabras que por las ideas que revelan llaman nuestra atención y atraen nuestras simpatías hacia los seres que las pronuncian, tú eres providencialista, sino me equivoco, y en esta inteligencia voy a explicarme: a la verdad, sentiría que no lo fueses, porque te amo, y los providencialistas son los que salvarán la Patria del infierno a que la tienen condenada los ateos, cosmopolitas, orcopolitas”. En este presente entiendo, aunque no comparto, que incluyera a ateos y cosmopolitas a sus ciudadanos del infierno, que en ese momento eran, por supuesto, aquellos que le buscaban “amos” al país que fundó junto a otros y otras, un proyecto de nación que veía en ese momento en peligro. *** Orcus. Infierno. ¿Sabían que en los textos que dieron origen a la Biblia no aparece la palabra infierno? Seol (hebreo) y Hades (griego) hace referencia a la tumba, no al infierno. A alguien alguna vez le escuché decir que el infierno como lo imaginamos se construyó a partir del largo poema la Divina Comedia, del italiano Dante Alighieri, publicada en el siglo XIV. La creación del castigo eterno fue inspirada por una búsqueda, si nos alineamos con esta idea. Dante buscaba a Beatriz en los reinos de la ultratumba. El simil quizás no calza con Duarte. Tal vez, sí es más la medida de quienes lo contrariaron. *** Le escribió Duarte a Del Monte. “Los enemigos de la patria, por consiguiente nuestros, están todos muy acordes en estas ideas, destruir la nacionalidad aunque para ello sea preciso aniquilar a la nación entera y cerrarnos las puertas de la patria, pues no somos más que unos ambiciosos que independizamos nuestro pueblo sólo por ambición y no tuvimos talento para hacer nuestra la riqueza ajena, mientras que ellos son los hombres honrados y virtuosos quienes han tenido la habilidad de hacerlo todo, hasta llamar al extranjero, muestra inequívoca de lo muy amados que serán por la justicia con que han procedido y precederán para con Dios y la patria y la libertad del dominicano; en lo que no están de acuerdo nuestros libertos es en lo del amo que quieren imponerle al pueblo, pues ya tú dices (y es cierto) que Benigno Rojas no es sino yanqui, y (Buenaventura) Báez que no es sino haitiano –galo-español, y (Miguel) Lavastida y (Felipe) Alfaus y Manueles (¿?) son yanquis; Báez dizque dice que (Tomás) Bobadilla no es sino Pandora, Melitón (Valverde) es todo, menos dominicano, dice José Portes que se halla en Saint Thomas, y añade a esto que siendo Senador, para que se callara la boca cuando la Anexión, (Pedro) Santana le regaló una casa. ¡Pobre patria! Si estos son los consultores, ¿Qué será lo consultado?”. *** Enero 2026. Veo el video de la chica de 23 años que, llorando, relata su versión de los hechos que llevaron a la muerte de su hermana, de 13 años. Ella disparó. Su hermana vivía el maltrato de su abusador, que algunos llaman marido, diez años mayor. Ella intervino. La hermana sacó un machete pequeño y la hirió. Defendía a su abusador. Ella busca un arma. Dispara. Su hermana pone el cuerpo delante de su abusador. Su hermana muere. El abusador sigue con vida. Hay juicios sobre los hechos que cuenta la chica. Hay análisis de los hechos. La opinión corre en las redes. Los medios de información publican los videos. El hecho es uno que puede ser similar a otros. Tan trágico como otros. Más trágico que otros. Se puede pensar en otros hechos, sin armas, sin juicios que exculpen al abusador y condenen a la hermana muerta de trece años. Nóminas que mantienen partidos políticos, desfalcos que sustentan campañas, visitas sorpresas, muros que se visitan, techos de discotecas que caen y matan decenas, pensionados gaseados, exdesfalcadores dando entrevistas, policías que primero disparan, ladrones dispuestos a matar por un celular, niños y niñas que desaparecen en el patio de la casa de un familiar, cifras que callan. Hechos como boletines para archivar. ¿Orcoterra? *** Hace años que leí un poema al que suelo volver cada cierto tiempo. Lo escribió un dominicano, Antonio Fernández Spencer (1922-1995). Se llama “Así ha de cantarse hoy”. “Nada, cielo, hombre, no nos libertará nada:/la demencia, el fuego de la ciudad/riente y acogedora como una tumba./Dante escribió el Infierno; pero tú y yo,/y tú, y tú, vivimos el infierno/como una gran ala de águila golpeada/por un día de nieve”. Son los primeros versos de ese poema. Yo, aún, no conozco la nieve. *** Finaliza Duarte su carta a Félix María del Monte con estas palabras. “…mi buen amigo, y tu escribe y trabaja bastante, trabajemos quise decir, por y para la patria, que es trabajar para nuestros hijos y para nosotros mismos. Sí, caro amigo, trabajemos, trabajemos sin descansar; no hay que perder la fe en Dios, en la justicia de nuestra causa y en nuestros propios brazos, pues nos condenaremos por cobardes a vivir sin Patria, que es lo mismo que vivir sin honor; aprovechemos el tiempo y cuenta siempre con la invariable amistad de tu socio el GL. J.P.D.”