Reforma a la seguridad social
A 25 años de la implementación de la Ley 87-01, el sistema de seguridad social en la República Dominicana enfrenta serias críticas por su incapacidad para beneficiar a los afiliados, según el economista Arismendi Díaz Santana. En una reciente entrevista, Díaz enfatiza que tanto en pensiones como en salud, los afiliados no son los principales beneficiarios del sistema. A pesar de que se han acumulado recursos significativos, las limitaciones para garantizar pensiones dignas y servicios de salud accesibles son evidentes. La situación se ve agravada por la alta informalidad laboral, que deja a una parte considerable de la población envejeciendo sin protección y sin posibilidades de un retiro digno. Mientras las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) y otros actores financieros obtienen ganancias, muchos trabajadores temen enfrentar la vejez con ingresos insuficientes y una cobertura de salud precaria. Esto ha llevado a un sistema que, aunque eficiente en la recaudación, no cumple con su propósito de proteger a los ciudadanos. Díaz sostiene que es urgente una reforma que coloque al ciudadano en el centro del modelo de seguridad social, fortalezca la supervisión pública y garantice mayor equidad. La reforma no debe ser vista como una lucha entre intereses corporativos, sino como un compromiso con la dignidad humana y el bienestar de todos los afiliados.