Ganar millones ya no es pecado en la NCAA
Quinn Ellis, la joven estrella del Olimpia Milano y MVP de la Copa de Italia, ha decidido pausar su carrera en el baloncesto europeo para unirse a St. John’s, bajo la dirección de Rick Pitino. Este armador de 23 años, originario de Sheffield, Inglaterra, jugará un año en la NCAA por cuatro millones de dólares. Este cambio marca un giro significativo en la dinámica del baloncesto universitario, ya que hace cinco años, un jugador con su experiencia habría sido considerado "inelegible" de por vida por la NCAA. La situación ha cambiado debido a la presión legal y económica que ha llevado a la NCAA a flexibilizar sus normas. La implementación de las reglas de NIL (Nombre, Imagen y Semejanza) en 2021, que permiten a los estudiantes cobrar por su imagen, ha sido un factor clave en esta transformación. Además, las reformas de elegibilidad adoptadas por la División I, que entrarán en vigor en el ciclo 2026-27, han permitido que los prospectos jueguen en ligas profesionales sin perder su elegibilidad, siempre que no hayan firmado contratos que superen los gastos necesarios para participar. Ellis, que rechazó ofertas de renovación en Europa por entre 4 y 5 millones de dólares, se une a una NCAA que se ha convertido en una liga profesional de facto, ofreciendo exposición mediática sin igual. Aunque será considerado un estudiante becado, su situación financiera refleja la realidad del mercado global, donde el talento tiene un precio.