La enemistad entre mujeres como herramienta política
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La enemistad entre mujeres como herramienta política

La frase “el peor enemigo de una mujer es otra mujer” no es un simple refrán, sino una expresión que refuerza la idea de que la desconfianza entre mujeres es normal. Esta supuesta rivalidad se origina en una lógica de fragmentación que busca debilitar las alianzas femeninas y mantener la estabilidad del orden patriarcal. Autoras como bell hooks y Rita Segato ayudan a desarticular esta enemistad, señalando que no es una inclinación natural, sino una construcción cultural promovida por una estructura de poder que favorece la competencia entre mujeres y castiga la solidaridad. Según bell hooks, la enemistad entre mujeres es un síntoma de la internalización del sexismo. En su obra "El feminismo es para todo el mundo", argumenta que el patriarcado entrena a las mujeres desde la infancia para competir por la atención masculina, lo que transforma a otras mujeres en rivales en lugar de aliadas. Hooks sugiere que incluso dentro del movimiento feminista, puede reproducirse esta lógica de dominio, donde mujeres en posiciones privilegiadas utilizan el feminismo para ejercer poder sobre otras. Propone, por lo tanto, reemplazar la amistad superficial por una solidaridad política que trascienda la afinidad personal. Rita Segato, por su parte, analiza cómo el patriarcado actúa como una cofradía masculina que exige pruebas de dominio. En este contexto, las mujeres a menudo asumen el rol de guardianas de la jerarquía, juzgando a otras por su sexualidad o crianza.

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