El sol y el viento son nuestros, el petróleo no
Desde la década de 1970, el aumento desmedido del precio del petróleo ha generado crisis económicas y sufrimiento en muchas naciones, mientras que unos pocos se benefician. A lo largo de los años, la transición hacia energías renovables ha sido impulsada principalmente por la preocupación por el cambio climático y el calentamiento global. Sin embargo, los intereses de los países y compañías petroleras han obstaculizado este avance, perpetuando regímenes autoritarios y agravando la crisis ambiental. En este contexto, la República Dominicana ha incrementado su producción de energía renovable, alcanzando aproximadamente un 25% de su generación eléctrica a partir de fuentes como solar, eólica, hidroeléctrica y biomasa. A pesar de estos avances, el país tiene el potencial de aumentar significativamente esta cifra, considerando su abundancia de sol y viento. Ejemplos de países como Costa Rica y Uruguay, que generan el 100% de su electricidad a partir de energías renovables, son dignos de seguir. El Gobierno dominicano debe implementar políticas públicas que favorezcan la sostenibilidad ecológica y la seguridad energética, ofreciendo incentivos para acelerar la transición hacia una matriz eléctrica más diversificada. Además, el sector empresarial debe comprometerse a expandir esta matriz. La situación eléctrica en el país es crítica, marcada por pérdidas en la transmisión y una excesiva dependencia de combustibles fósiles.